jueves, 5 de julio de 2012

CITAS BÍBLICAS ESCATOLÓGICAS

El plan de Dios incluía la creación del hombre para que lo adoráramos y amaramos, y para que fuéramos felices en el Paraíso, este maravilloso plan fue truncado por el cornudo, que tentó a nuestros padres Adan y Eva para que fueran como dioses y ellos cayeron  en lo que conocemos como el pecado original.  

De ahí para acá todo en picada, comenzaron las enfermedades del cuerpo y del alma, nos volvimos corruptibles y mortales y de estar en armonía y en paz con Dios y con la naturaleza, pasamos a estar en compañía de Satanás y sus cómplices  y ahora somos el campo de batalla de la guerra espiritual.

Y la conclusión es muy fácil, el demonio era uno de los principales ángeles del cielo: inteligente y poderoso, más que cualquiera de mostros.  El sabe además, que a l final perderá la batalla, así está escrito y así está dispuesto por Dios, La Santísima Virgen María  le pondrá su talón sobre la cabeza y con San Miguel y las huestes celestiales lo precipitarán al infierno, luego, nada de lo que haga podría hacer cambiar la historia, ya está escrita, ya pasó, está pasando y pasará.  Nada ni nadie podría hacer que la creatura le gane al creador.  Lo que él está haciendo es llevándose a la mayor cantidad de creaturas para no estar solo en su desgracia.  Nosotros somos su botín de guerra, y somos nosotros quien podemos evitarlo, dando nuestro asentimiento al creador, a lo largo del combate espiritual.

Como cada vez hay más demonios desatados, y cada vez la iniquidad es peor y cada vez el hombre se siente más como Dios y como cada vez hay más almas en peligro de perderse, Dios parará esta situación.  Es lo que conocemos como el fin de los tiempos, para evitar que se pierdan hasta los mismos elegidos.  Pero resulta que ver los signos de los tiempos es muy difícil, solo algunas personas, con la gracia de Dios lo logran y los ven.  Ven con claridad meridiana lo que va a pasar, es más incluso algunos: como Rafael Arango, determinan con precisión, gracias a la Biblia, la época (más no la fecha) en que esto ocurrirá.   

Dios en su infinita misericordia y así ha sido siempre desde que sus hijos están en la tierra, ha anunciado mediante sus profetas lo que va a hacer, nunca nos ha cogido desprevenidos o descuidados, siempre avisa para que podamos cambiar, enmendar la plana, recomponer el camino, acercarnos a Él y salvar nuestra alma.  De hecho hoy en día lo está haciendo, mediante muchos videntes de los cuales nombro solo dos: Luz de María y Jesús habla, que tienen páginas web, ahí se puede leer todo lo pertinente, no son sino anuncios de los que va a hacer y de lo que va a pasar, uno tras otro, casi todos los días del año.

En el evangelio de San Lucas, leemos en el capítulo 12 versículos 54 a 56 las siguientes palabras de nuestro señor: “Cuando veis una nube que se levanta en el occidente, al momento decís: “Va a llover” y así sucede. Y cuando sopla el sur, decís “viene bochorno; y así sucede. ¡Hipócritas! Sabéis explorar el aspecto de la tierra y del cielo ¿cómo no exploráis, pues, este tiempo?

Somos capaces de mirar nuestro alrededor y leer lo que va a pasar, por qué no podemos leer los signos de los tiempos?  Ahí están, son notorios, están cantados desde la Santa Biblia, los vemos todos los días, los padecemos a todas horas.  Por qué no los vemos.  Por qué nos los negamos.

Apoyado en varios textos, evidenciaré muchos de los signos del final de los tiempos, solo con un objetivo en mente, que por lo menos uno los vea y se convierta a Nuestro Señor.

INICIO DEL PERIODO DE LAS GRANDES TRIBULACIONES

En el evangelio de San Mateo leemos lo pertinente a la gran tribulación de Jerusalén, pero antes de que ella ocurra comenzarán las grandes tribulaciones, que no será otra cosa que las grandes penas, por las que pasará la humanidad y para qué, para que las personas se desacomoden, salgan de la zona de confort en la que están.  Pasar de ese sopor espiritual a pensar en algo más, en el más allá, comenzar a trascender.

Porque la tribulación produce sufrimiento y a través de él la conversión.  Dice la Santa Biblia en la carta a los Romanos 5:3-5 ““Y no solo esto, sino que también nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que la tribulación produce paciencia; y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza; y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos fue dado”.

Dios se vale de esto para hacernos crecer, para nuestro bien, no para el bien o provecho suyo, pues el no necesita perfeccionarse, porque Él ya es perfecto en todo; los que necesitamos perfeccionarnos en este aspecto, somos nosotros.

Por eso nos debemos gloriar en las tribulaciones, pero más que en ellas en el hecho de que Dios las permite para nuestro bien, específicamente para nuestro crecimiento.

Pero, en la Santa Biblia se anuncia que vendrá un período donde habrá grandes tribulaciones.  Dios gran cantidad de cosas que nos llevarán a la conversión, reconoceremos la presencia, la grandeza y el poder de Dios.  Y lo anuncia la palabra.

  • Aumentará la maldad en todo el mundo (Jeremías 5:1-9)

5 1 Recorran las calles de Jerusalén, miren e infórmense bien; busquen por sus plazas a ver si encuentran un hombre, si hay alguien que practique el derecho, que busque la verdad, y yo perdonaré a la ciudad. 2 Aun cuando dicen: "¡Por la vida del Señor!", en realidad, juran falsamente. 3 ¿Acaso tus ojos, Señor, no están puestos en la verdad?  Tú los golpeaste, y no les dolió, los exterminaste, y rehusaron aceptar la lección; endurecieron su rostro más que una roca, no quisieron convertirse. 4 Yo decía: "Sólo la gente del pueblo es la que obra estúpidamente, porque no conocen el camino del Señor, el derecho de su Dios. 5 Me dirigiré a los grandes y les hablaré: Ellos sí que conocen el camino del Señor, el derecho de su Dios". Pero también ellos han quebrado el yugo, han roto las ataduras. 6 Por eso los ataca el león de la selva, los devasta el lobo de las estepas, el leopardo está al acecho frente a sus ciudades: todo el que sale de ellas es despedazado. Porque son numerosas sus rebeldías, incontables sus apostasías. La actitud del Señor ante la infidelidad de su Pueblo 7 ¿Cómo podré perdonarte esto? Tus hijos me han abandonado, han jurado por lo que no es Dios. Yo los sacié, y ellos fueron adúlteros, van en tropel a los prostíbulos. 8 Son caballos bien cebados y fogosos, cada uno relincha por la mujer de su vecino. 9 ¿No los voy a castigar por esto? –Oráculo del Señor–. De una nación semejante, ¿no me voy a vengar?


  • Desastre tras desastre, violencia en las ciudades, mucho duelo, buscarán la paz y no la hallarán (Ezequiel 7: 23-27)
23 Llevarán a cabo una matanza, porque el país está lleno de juicios por homicidio y la ciudad llena de violencia.  24 Haré venir a las naciones más feroces, para que se adueñen de sus casas; acabaré con la soberbia de los poderosos y serán profanados sus santuarios. 25 ¡Llega la angustia!  Buscarán paz, pero no la tendrán; 26 vendrá una desgracia sobre otra y una mala noticia tras otra. Implorarán una visión al profeta, le faltará la enseñanza al sacerdote y el consejo a los ancianos.  27 El rey estará de duelo, el príncipe se cubrirá de desolación y temblarán las manos de la gente. Yo los trataré conforme a su conducta, los juzgaré según sus juicios, y sabrán que yo soy el Señor.

  • Nadie deplora su maldad, ni se arrepiente (Jeremías 8: 6-7)
6 Yo escuché con la mayor atención: ellos no hablan como es debido, ni uno solo se arrepiente de su maldad, diciendo: "¿Qué es lo que hice?".  Todos vuelven a sus andanzas, como un caballo que se lanza al combate.  7 Hasta la cigüeña, en el cielo,  conoce sus estaciones; la tórtola, la golondrina y la grulla tienen en cuenta el tiempo de sus migraciones. ¡Pero mi pueblo no conoce el derecho del Señor!

  • Corrupción general, asesinato, robo, adulterio, sangre (Oseas 4:1-3)
4 1 Escuchen la palabra del Señor, israelitas, porque el Señor tiene un pleito con los habitantes del país: ya no hay fidelidad, ni amor, ni conocimiento de Dios en el país. 2 Sólo perjurio y engaño, asesinato y robo, adulterio y extorsión, y los crímenes sangrientos se suceden uno tras otro.  3 Por eso, el país está de duelo y languidecen todos sus habitantes; hasta los animales del campo y los pájaros del cielo, y aún los peces del mar, desaparecerán.

  • Profetas y pastores se corromperán (Jeremías 6:13-15)
13 Porque del más pequeño al más grande, todos están ávidos de ganancias, y desde el profeta hasta el sacerdote, no hacen otra cosa que engañar. 14 Ellos curan a la ligera el quebranto de mi pueblo, diciendo: "¡Paz, paz!", pero no hay paz. 15 ¿Se avergüenzan de la abominación que cometieron? ¡No, no sienten la menor vergüenza, no saben lo que es sonrojarse! Por eso, ellos caerán con los que caen, sucumbirán cuando tengan que dar cuenta, dice el Señor.

  • Proliferan en nuestra iglesia falsos profetas que llevan una doble vida, Jeremías 23: 14-15 no les sigáis porque manipulan vuestra mentes con sus fantasías, lo que dicen no proviene de Dios (Jeremías 23: 16), estos usurpadores recibirán el castigo eternos (Jeremías 23: 40)
14 Pero entre los profetas de Jerusalén, he visto cosas horribles: son adúlteros, viven en la mentira, tienden la mano a los malhechores, y así nadie se convierte de su maldad! Todos ellos son para mí como Sodoma y los habitantes de la ciudad, como Gomorra.  15 Por eso, así habla el Señor de los ejércitos contra los profetas: Yo les haré comer ajenjo y les daré de beber agua envenenada, porque de los profetas de Jerusalén ha salido la impiedad a todo el país. 

16 Así habla el Señor de los ejércitos: No escuchen las palabras de los profetas que profetizan para ustedes: no hacen más que ilusionarlos, lo que dicen son visiones de su imaginación, no lo que sale de la boca del Señor.

40 Yo les infligiré un oprobio perpetuo y una ignominia eterna, que no se olvidará jamás.

  • Los pastores dispersan a su rebaño y las ovejitas andan por ahí errantes y confundidas (Ezequiel 34:1-16)
34 1 La palabra del Señor me llegó en estos términos: 2 ¡Profetiza, hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel! Tú dirás a esos pastores: Así habla el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel que se apacientan a sí mismos! ¿Acaso los pastores no deben apacentar el rebaño?  3 Pero ustedes se alimentan con la leche, se visten con la lana, sacrifican a las ovejas más gordas, y no apacientan el rebaño. 4 No han fortalecido a la oveja débil, no han curado a la enferma, no han vendado a la herida, no han hecho volver a la descarriada, ni han buscado a la que estaba perdida. Al contrario, las han dominado con rigor y crueldad.  5 Ellas se han dispersado por falta de pastor, y se han convertido en presa de todas las bestias salvajes. Mis ovejas se han dispersado, 6 y andan errantes por todas las montañas y por todas las colinas elevadas. ¡Mis ovejas están dispersas por toda la tierra, y nadie se ocupa de ellas ni trata de buscarlas! 7 Por eso, pastores, oigan la palabra del Señor. 8 Lo juro por mi vida –oráculo del Señor–: Porque mis ovejas han sido expuestas a la depredación y se han convertido en presa de todas las fieras salvajes por falta de pastor; porque mis pastores no cuidan a mis ovejas; porque ellos se apacientan a sí mismos, y no a mis ovejas; 9 por eso, pastores, escuchen la palabra del Señor: 10 Así habla el Señor: Aquí estoy yo contra los pastores. Yo buscaré a mis ovejas para quitárselas de sus manos, y no les dejaré apacentar mi rebaño. Así los pastores no se apacentarán más a sí mismos. Arrancaré a las ovejas de su boca, y nunca más ellas serán su presa. 11 Porque así habla el Señor: ¡Aquí estoy yo! Yo mismo voy a buscar mi rebaño y me ocuparé de él. 12 Como el pastor se ocupa de su rebaño cuando está en medio de sus ovejas dispersas, así me ocuparé de mis ovejas y las libraré de todos los lugares donde se habían dispersado, en un día de nubes y tinieblas. 13 Las sacaré de entre los pueblos, las reuniré de entre las naciones, las traeré a su propio suelo y las apacentaré sobre las montañas de Israel, en los cauces de los torrentes y en todos los poblados del país. 14 Las apacentaré en buenos pastizales y su lugar de pastoreo estará en las montañas altas de Israel. Allí descansarán en un buen lugar de pastoreo, y se alimentarán con ricos pastos sobre las montañas de Israel. 15 Yo mismo apacentaré a mis ovejas y las llevaré a descansar –oráculo del Señor–. 16 Buscaré a la oveja perdida, haré volver a la descarriada, vendaré a la herida y curaré a la enferma, pero exterminaré a la que está gorda y robusta. Yo las apacentaré con justicia.

  • La tierra ha sido profanada con tanto pecado y una maldición devora por culpa de los que habitan en ella, la tierra se marchita, y quedarán muy pocos del género humano (Isaías 24: 1-6)
24 1 Miren, el Señor arrasa la tierra y la deja desierta, trastorna su faz y dispersa a sus habitantes. 2 Correrán la misma suerte tanto el pueblo como el sacerdote, el esclavo como su señor, la esclava como su señora, el comprador como el vendedor, el que pide prestado como el que presta, el acreedor como el deudor. 3 La tierra es arrasada, sí, arrasada, saqueada por completo, porque el Señor ha pronunciado esta palabra. 4 La tierra está de duelo, desfallece, el mundo se marchita, desfallecen las alturas junto con la tierra. 5 La tierra está profanada bajo los pies de los que la habitan, porque ellos violaron las leyes, transgredieron los preceptos, rompieron la alianza eterna.  6 Por eso la Maldición devora la tierra y sus habitantes soportan la pena; por eso se consumen los habitantes de la tierra y no quedan más que unos pocos.

  • Convertíos ahora, porque habéis de morir (Ezequiel 33: 11)

11 Tú diles, en cambio: "Juro por mi vida –oráculo del Señor– que yo no deseo la muerte del malvado, sino que se convierta de su mala conducta y viva. Conviértanse, conviértanse de su conducta perversa! ¿Por qué quieren morir, casa de Israel?".

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