LAS OBRAS DE LA IGLESIA CATÓLICA

Este artículo va dirigido a aquellos que cuando se enteraron de la colecta para restaurar la catedral se sientieron con la superioridad moral para decir al otro q hacer con su bolsillo, olvidando cuán importante es la Catedral para la humanidad siendo así un registro fundamental para nuestra civilización Occidental. Aprovecho tambien para recordarles a aquellos progres y ateos algunas de las contribuciones que hace nuestra Iglesia para con el mundo.
La Iglesia Católica en África
La Iglesia sostiene en este continente:
12.496 Escuelas maternas
33.263 Escuelas primarias
9.838 Escuelas secundarias
1.074 Hospitales
5.373 Dispensarios
186 Leproserías
753 Casas para ancianos, enfermos crónicos, minusválidos
979 Orfanatos
1.997 Jardines de infancia
1.590 Consultorios matrimoniales
2.947 Centros de educación o reeducación.
1.279 Otras instituciones
La Iglesia Católica en América
La Iglesia sostiene en este continente:
15.788 Escuelas maternas
22.562 Escuelas primarias
11.053 Escuelas secundarias
1.669 Hospitales
5.663 Dispensarios
38 Leproserías
3.839 Casas para ancianos, enfermos crónicos, minusválidos
2.463 Orfanatos
3.715 Jardines de infancia
4.827 Consultorios matrimoniales
13.652 Centros de educación o reeducación.
4.239 Otras instituciones
La Iglesia Católica en Asia
La Iglesia sostiene en este continente:
13.683 Escuelas maternas
15.698 Escuelas primarias
9.298 Escuelas secundarias
1.102 Hospitales
3.532 Dispensarios
293 Leproserías
2.095 Casas para ancianos, enfermos crónicos, minusválidos
3.367 Orfanatos
3.211 Jardines de infancia
969 Consultorios matrimoniales
5.379 Centros de educación o reeducación.
1.870 Otras instituciones
La Iglesia Católica en Europa
La Iglesia sostiene en este continente:
23.602 Escuelas maternas
17.222 Escuelas primarias
10.338 Escuelas secundarias
1.363 Hospitales
2.947 Dispensarios
3 Leproserías
8.271 Casas para ancianos, enfermos crónicos, minusválidos
2.480 Orfanatos
2.524 Jardines de infancia
5.919 Consultorios matrimoniales
10.576 Centros de educación o reeducación.
2.761 Otras instituciones
La Iglesia Católica en Oceanía
La Iglesia sostiene en este continente:
1.695 Escuelas maternas
2.949 Escuelas primarias
683 Escuelas secundarias
170 Hospitales
573 Dispensarios
1 Leproserías
490 Casas para ancianos, enfermos crónicos, minusválidos
87 Orfanatos
108 Jardines de infancia
294 Consultorios matrimoniales
592 Centros de educación o reeducación.
207 Otras instituciones
En total tenemos que la Iglesia administra un total de 67.264 escuelas maternas frecuentadas por 6.386.497 alumnos; 91.694 escuelas primarias por 29.800.338 alumnos; 41.210 institutos secundarios por 16.778.633 alumnos. Además sigue 1.894.148 jóvenes de las escuelas superiores y 2.837.370 estudiantes universitarios. Los institutos de beneficencia y asistencia administrados en el mundo por la Iglesia comprenden: 5.378 hospitales , 18.088 dispensarios, 521 leproserías, 15.448 casas para ancianos, enfermos crónicos y minusválidos, 9.376 orfanatos, 11.555 jardines de infancia; 13.599 consultorios matrimoniales, 33.146 centros de educación o reeducación social y 10.356 instituciones de otros tipos.
ALGUNAS ORGANIZACIONES Y MOVIMIENTOS CATOLICOS
Es imposible recopilar en un solo artículo todas las organizaciones y movimientos católicos, esta recopilación parcial sirva como para muestra de botón.
Cáritas Internationalis
CáritasCaritas Internationalis es una confederación de 162 organizaciones católicas de asistencia, desarrollo y servicio social, que trabaja en la construcción de un mundo mejor para los pobres y oprimidos, en más de 200 países y territorios.
Caritas trabaja sin tener en cuenta la confesión, raza, género o etnia, de sus beneficiarios, y es una de las más amplias redes humanitarias de todo el mundo.
La misión de Caritas se arraiga en la doctrina social de la Iglesia, centrándose en la dignidad de la persona humana. El trabajo de Caritas por los pobres manifiesta el amor de Dios por todo lo creado. Caritas cree que los pobres y oprimidos no deben ser objeto de compasión, sino agentes del cambio, en la lucha por erradicar una pobreza que deshumaniza, condiciones inaceptables de vida y trabajo, y estructuras sociales, políticas, económicas y culturales que son injustas.
Lo que hace única a Caritas es su presencia constante en las comunidades antes, durante y después de las crisis.
Caritas combate la pobreza, la exclusión, la intolerancia y la discriminación. Lo más importante es que habilita a los pobres a participar plenamente en todos los asuntos que afectan sus vidas, e intercede por ellos en los foros nacionales e internacionales.
Algunas de las acciones recientes de Caritas:
Haití: Caristas Internacional ha atendido 2,3 millones de damnificados (12-07-2010)
Caritas España afronta la grave crisis de alimentos en burkina faso y Níger (21-07-2010)
Caritas España financia proyectos para 537.000 personas (28-07-2010)
Cáritas España da trabajo a casi 15 mil personas (2-05-2010)
Cáritas Chile lanza un plan de ayuda para 542.000 damnificados (26-03-2010)
Cáritas saca del hambre a 70.000 personas en Somalia (18-02-2010)
Se han enviado 13 toneladas de ayuda humanitaria a Cuzco (1-02-2010)
Cuatro años tras el gran tsunami, Cáritas ha destinado 373 millones de euro en programas a favor de las víctimas (23-12-2008)
Decisivo papel de Cáritas Perú en la ayuda a damnificados del terremoto (20-08-2007)
Cáritas Perú lanza un plan para atender a 50.000 personas durante 9 meses (31-08-2007)
Red Cáritas EEUU ayuda a damnificados de Katrina (6-09-2005)
Misioneras de la Caridad
Madre Teresa
Es una orden religiosa católica fundada por la Madre Teresa de Calcuta en el año 1950 cuya finalidad es ayudar a los más pobres. Actualmente cuenta con aproximadamente 4500 monjas en más de 133 países que hacen los votos de pobreza, castidad y obediencia más un cuarto voto de servicio libre y de todo corazón a los más pobres de entre los pobres.
Los Hermanos de las Misioneras de la Caridad se fundan en 1963, y una rama contemplativa de las Hermanas se crea en 1976. En 1984 la Madre Teresa fundó junto al Padre Joseph Langford los Padres Misioneros de la Caridad.
Las Misioneras ayudan a refugiados, ex prostitutas, enfermos mentales, niños abandonados, leprosos, víctimas del sida, ancianos y convalecientes. Tienen escuelas atendidas por voluntarios para educar a los niños de la calle, comedores de caridad, y proveen otros servicios de acuerdo con las necesidades de la comunidad. Solo en Calcuta existen 19 casas que acogen hombres y mujeres necesitados, niños huérfanos, enfermos de sida, una escuela de niños de la calle y una colonia de leprosos. Estos servicios son proporcionados a la gente sin tener en cuenta su religión.
Salesianos de Don Bosco
La obra salesiana en el mundo busca prestar un servicio a los jóvenes pobres, abandonados y en peligro, según el camino recorrido a finales del Siglo XIX en el norte de Italia por San Juan Bosco, "Don Bosco" como es más popularmente conocido.
Don Bosco sintió el llamado a vivir esta vocación desde un servicio sacerdotal y paulatinamente fue experimentando diversas iniciativas a favor de estos jóvenes, golpeados duramente por el proceso de industrialización creciente de la época. Así, las obras emprendidas iban desde la asistencia directa proporcionándoles comida, casa, ropa hasta la promoción integral, organizando escuelas y centros de atención, prevención y recreación, naciendo así "la obra de Don Bosco".
En 1888, año de la muerte de Don Bosco, había 773 salesianos y 276 novicios. En la actualidad los salesianos son 16.568 y están presentes en 128 naciones entre las cuales las primeras cinco en número de salesianos son Italia (2669), India ( 2261), España (1297), Polonia (1025) y Brasil (799). Tienen una vasta red de obras que incluyen colegios, centros juveniles, parroquias, centros de atención al niño de la calle, centros misioneros y cooperación con organizaciones oficiales y no gubernamentales en beneficio de la juventud más necesitada. La Familia Salesiana está conformada por un gran número de institutos entre religiosos y laicos de los cuales los principales son la Sociedad de San Francisco de Sales, las Hijas de María Auxiliadora, la Asociación de Salesianos Cooperadores y la Asociación de Exalumnos Salesianos.
Fe y Alegrís
Es un “Movimiento de Educación Popular Integral y Promoción Social” cuya acción se dirige a sectores empobrecidos y excluidos para potenciar su desarrollo personal y participación social. Nace en Venezuela el 5 de marzo de 1955 cuando se abrieron las puertas de la primera escuela de Fe y Alegría en una barriada marginal del oeste de Caracas, gracias a la generosidad de Abraham Reyes, un humilde albañil que cedió su propia vivienda para acoger a los niños de la zona. Así comienza la evolución de lo que es hoy el "Movimiento Internacional de Educación Popular Integral y Promoción Social Fe y Alegría"
El Movimiento se extendió luego a Ecuador (1964), Panamá (1965), Perú (1966), Bolivia (1966), El Salvador (1969), Colombia (1971), Nicaragua (1974), Guatemala (1976), Brasil (1980), República Dominicana (1990), Paraguay (1992), Argentina (1995), Honduras (2000), Chile (2004) y Haití (2006). En 1985 se establece Fe y Alegría en España como una plataforma de apoyo a los países latinoamericanos y de difusión del trabajo del Movimiento en Europa; desde 1999 se redefine su misión para asumir nuevos retos en el campo de la cooperación al desarrollo, con el nombre de Fundación Entreculturas-Fe y Alegría. Son ya 17 el número de países donde operan organizaciones nacionales de Fe y Alegría asociadas como Federación Internacional. Además, en Italia se tiene una extensión del Instituto Radiofónico (IRFEYAL) de Ecuador.
Para el 2006, los alumnos y participantes atendidos llegaba a 1.364.077. El número descontando los registrados en más de un programa es de 938.458. Se opera con una red de 1.603 puntos en los que funcionan 2.796 unidades de servicio: 1.135 son planteles escolares, 56 emisoras de radio, 506 centros de educación a distancia y 905 centros de educación alternativa y servicios. En Fe y Alegría trabajan 37.909 personas, el 97,7% laicos y 2,3% miembros de congregaciones religiosas. Esta cifra no incluye a centenares de colaboradores voluntarios en los distintos países.
La cifra de personas a las que llega la acción del Movimiento bien pudiera estar por los siete millones al año. Además de la educación escolarizada en preescolar, básica y media, se ha abierto espacio a otras formas de acción para la promoción humana, como son: las emisoras de radio, los programas de educación de adultos, capacitación laboral y reinserción escolar, la formación profesional media y superior-universitaria, el fomento de cooperativas y microempresas, así como proyectos de desarrollo comunitario, salud, cultura indígena, formación de educadores, edición de materiales educativos, entre otros.
Manos Unidas
Manos Unidas es una Organización No Gubernamental para el Desarrollo (ONGD) católica, de voluntarios, que desde 1960 lucha contra la pobreza, el hambre, la malnutrición, la enfermedad, la falta de instrucción, el subdesarrollo y contra sus causas. Nació como una campaña puntual contra el hambre y a partir de 1978 adquirió plena personalidad jurídica, canónica y civil, como organización, pasando a denominarse "Manos Unidas". Para cumplir su objetivo financia proyectos de desarrollo en los países del Sur y realiza campañas de sensibilización en nuestro país.
Solamente en el año 2008 aprobó 774 proyectos de desarrollo en África, América, Asia y Oceanía (Ver Proyectos de Manos Unidas año 2008)
Legión de María
La Legión de María es una organización apostólica de laicos en la Iglesia Católica con más de 10 millones de miembros activos y millones de auxiliares en el mundo, nació en Dublín, Irlanda el 7 de setiembre de 1921. Las oraciones legionarias se rezan ya en 125 lenguas distintas. Ha sido aprobado por los 6 últimos Papas y fue endorsada por el Concilio Vaticano II.
Funciona con reuniones semanales de grupo, donde se ora, se revisa la actividad apostólica, y se estudian temas formativos para hacer más eficaz el apostolado. Los grupos son mixtos de unos 12 miembros dirigidos por 4 seglares y un sacerdote. Existen grupos para adultos a partir de los 18 años. Para menores de edad hay grupos de semilleros (niños de 5 a 10 años), juveniles (de 11 a 14 años) e Intermedios (de 15 a 18 años).
Parte de su apostolado consiste en realizar un trabajo apostólico concreto cada semana, con duración mínima de dos horas, acompañado de otro legionario, entre las cuales están:
Visita a enfermos, ancianos, discapacitados, encarcelados, infectados por el SIDA, drogadictos, etc.
Difusión de periódicos y libros católicos. Librería ambulantes.
Campañas de alfabetización y clases de cultura.
Formación de equipos litúrgicos.
Visita a niños en albergues y en hospitales.
Contactos callejeros en las calles y parques.
Charlas de Planificación Familiar Natural: Método de la Ovulación Billings.
Contacto con personas que van a cometer un aborto.
Siervas del plan de DiosSiervas del plan de Dios
Las siervas del plan de Dios son una fundación de mujeres consagradas a Dios mediante la Plena Disponibilidad Apostólica, que viven en comunidad y se entregan a Dios a través de un servicio evangelizador y solidario. Fueron fundadas por D. Luis Fernando Figari el 15 de agosto de 1998 con la aprobación del entonces Cardenal Augusto Vargas Alzamora S.J. Arzobispo de Lima y Primado del Perú. Forman parte de la Familia Sodálite cuya espiritualidad particular fue aprobada por el Papa Juan Pablo II.
Entre sus muchas labores sirven a los enfermos o doliente en hospitales, clínicas, asilos, hospicios, centros médicos, postas y similares servicios. Realizan una labor de atención profesional y acompañamiento espiritual a los enfermos. Buscan vivir una amorosa solidaridad con los necesitados impulsando proyectos y trabajando en obras de asistencia y promoción humana con espíritu evangélico y desde la enseñanza social de la Iglesia. Realizan también misiones a zonas pobres, alejadas o con pocos agentes pastorales, buscando anunciar al Señor Jesús en respuesta a sus necesidades espirituales y contribuir al alivio de sus necesidades materiales más urgentes.
LA IGLESIA CATOLICA Y SU CONTRIBUCION A LA CIVILIZACION
Como la Iglesia Católica construyó la civilización occidental
La contribución a lo largo de la historia al arte, la música, la arquitectura, la ciencia, el derecho y la economía son innegables. El historiador en su libro “Como la Iglesia Católica construyó la civilización occidental” profundiza en el legado del cristianismo, hoy a menudo desconocido o negado. Concluye que al estudiar la civilización occidental y sus instituciones, estas no han sido fruto de una evolución casual y dispersa. A partir de la herencia de Grecia y Roma, han nacido dentro de una matriz cultural cristiana que, junto con los inevitables fallos humanos, ha supuesto una obra civilizadora decisiva.
Siguiendo la historia de la Iglesia Católica, Woods demuestra en capítulos monográficos las aportaciones que ha hecho a la cultura occidental: la labor civilizadora de los monasterios en la Edad Media, el nacimiento de las universidades, las maravillas del arte de las catedrales, el desarrollo de la ciencia experimental desde finales de la Edad Media, los orígenes del Derecho Internacional, los precedentes de la economía moderna en la Escuela de Salamanca, el desarrollo de las obras de beneficencia cuando nadie se preocupaba por los más pobres, la progresiva erradicación de muchas conductas inhumanas… En conjunto, se ve cómo la fe ha sido una fuente inspiradora de iniciativas y energías para hacer el bien.
Resumen en diapositivas del libro de Thomas Woods “Como la Iglesia Católica construyó la civilización occidental”
Conclusiones
Esto es solo una pequeña muestra de algunas cosas que los anticatólicos deberían tomar en cuenta antes de perseverar en su afán de hablar mal de la Iglesia.

Bibliografía
Enciclopedia Wikipedia
Sitio Web de los Salesianos en Argentina
Sitio Web de Fe y Alegría
Sitio Web de la Legión de María
Sitio Web de Siervas del Plan de Dios
Sitio Web de la ONG Manos Unidas
Comentarios de AcePrensa al libro Thomas E. Woods, Cómo la Iglesia católica construyó la civilización Occidental

LAS GÁRGOLAS

Entérate, estimado No Católico:
Las gárgolas NO son los guardianes de la Catedral de Notre-Dame, ni nada por el estilo, una función que tienen, es ser un desagüe, del agua de lluvia del techo hacia la calle y que no escurra por las paredes.
Además, son una representación de los demonios que huyen de la Casa del Señor cuando se celebra la Santa Misa, también son un recordatorio de que el demonio habita fuera de la iglesia, mientras que la salvación se encuentra dentro.
La simbología de las gárgolas, es profundamente ignorada por la mayoría. Hay que adentrarse en el espíritu de la gloriosa Edad Media y su manera de catequizar. Las gárgolas están fuera de la catedral, en su fachada, en su coraza exterior, eso quiere decir que en el mundo están las potestades aéreas buscando a quién devorar, pero no pueden entrar al templo de Dios.
Por eso, como ya dijimos, están fuera y no dentro, y por eso miran hacia afuera y no hacia adentro. Y no sólo hay gárgolas, que simbolizan los demonios que quieren perder a las almas en el mundo (entiéndase la acepción “mundo” en su sentido evangélico), sino también hay esculturas como el pelícano, que simboliza a Cristo, o la sinagoga, representada como una mujer con la corona caída, el cetro roto y los ojos vendados por la ceguera que le produjo el haber rechazado a Cristo. Y ni hablar del pórtico, dónde está representado el día del juicio final con todo detalle, Todo estaba representado con una imagen que dejaba una enseñanza, porque pocos sabían leer y la imagen que enseña, queda impresa rápidamente en el que busca saber,
Los medievales no eran tontos, tontos son los que juzgan las cosas con los ojos de esta época y no se tomaron el más mínimo esfuerzo de entenderlas antes de juzgarlas.

¿POR QUÉ JESÚS DOBLÓ EL SUDARIO?


Esta es una historia, que es necesario contar.
¿Porqué Jesús dobló el sudario de lino después de su Resurrección?

En el Evangelio de S. Juan 20,7; nos dice que el sudario, que se le colocó en el rostro a Jesús, no solo estaba a un lado junto a las vendas, sino doblado.
La Biblia dedica un versículo entero para decirnos que el sudario fue bien doblado, y que se colocó en un lugar aparte (posiblemente en donde estuvo tendido).
El primer día después del sábado por la mañana, cuando todavía estaba oscuro, María Magdalena fue al sepulcro y encontró que la piedra había sido removida de la entrada.
Ella corrió y le contó a Simón Pedro y al otro discípulo, a quién Jesús amaba. Ella dijo: "Se han llevado el cuerpo del Señor del sepulcro, y no sabemos dónde lo han puesto. Pedro y el otro discípulo salieron para el sepulcro. Corrían los dos juntos, pero el otro discípulo corrió mas que Pedro y llegó antes que Pedro. Cuando se inclinó en la puerta de acceso mirando hacia adentro del sepulcro, vio los lienzos caídos, pero no entró. Pedro llegó detrás, y entró en el sepulcro y vio las vendas en el suelo. El sudario que había cubierto su cabeza no estaba junto a los lienzos, sino plegado (doblado) en un lugar aparte. (Jn 20,1-7).
¿Es importante eso? Por supuesto!
Es realmente importante? ¡Claro que sí!.
Para comprender el significado de la (servilleta) sudario doblado, hay que entender un poco acerca de la tradición hebrea en ésa época.
La servilleta doblada tenía que ver con el Maestro y el siervo, y todos los niños judíos conocían esta tradición.
Cuando el siervo ponía la mesa de la cena para el Maestro, se aseguraba de ponerla exactamente de la manera en que el Maestro quería.
El arreglo de la mesa, debía estar decorada a la perfección, luego el criado tenía que esperar a fuera de la vista de los comensales, hasta que el Maestro había terminado de comer. El siervo no se atrevía a acercarse a la mesa, hasta que el maestro hubiese terminado.
Ahora bien, si el Maestro había terminado de comer, se levantaba de la mesa, se limpiaba los dedos, la boca y la barba, y hacía un nudo a la servilleta y la lanzaba sobre la mesa.
El siervo entendía entonces, que era el momento para limpiar la mesa. La costumbre de aquella época era, que la servilleta arrugada significaba "ya he terminado".
Pero si el Maestro se levantaba de la mesa, doblaba la servilleta y la ponía junto a su plato, el siervo entendía que no debía acercarse a la mesa.
Porqué? Porque la servilleta doblada significaba no he terminado, "Volveré!".
Qué increíble!! Qué bello!!
El sudario doblado lo entendió el discípulo Juan, el Maestro volverá, por eso no entró.
Jesús al doblar el sudario quería decir, que "Él" regresaría con un mensaje de resurrección, con un mensaje de vida.
Para decirnos que regresaba al altar para bendecir el Pan de vida eterna y la Bebida de salvación (Jn 6,50-57).
Por eso en cada celebración de la misa, el sacerdote dobla el corporal, porque Cristo volverá a hacerse presente en otra celebración.
"El que da testimonio de todo esto dice: -Sí, voy a venir pronto- Amén! Ven, Señor Jesús!. (Ap 22,20).
DIOS LES BENDIGA, LES PROTEJA Y LES ILUMINE CON LA LUZ DEL ESPÍRITU SANTO. SONRÍAN DIOS LES AMA.

El examen de los pecados veniales de San Antonio María Claret


El examen de los pecados veniales de San Antonio María Claret

El alma debe evitar todos los pecados veniales, especialmente los que abren camino al pecado grave. Oh alma mía, no basta desear firmemente, antes sufrir la muerte que cometer un pecado grave. Es necesario tener resolución semejante, en relación al pecado venial. Quién no encuentra en sí esta voluntad, no puede sentirse seguro.

No hay nada que nos pueda dar tal certeza de salvación eterna de que una preocupación constante en evitar el pecado venial, por insignificante que sea, y un celo decidido y general, que alcance todas las prácticas de la vida espiritual, celo en la oración y en las relaciones con Dios, celo en la mortificación y en la negación de los apatitos, celo en obedecer y en renunciar a la propia voluntad, ce en el amor de Dios y del prójimo. Para alcanzar este celo y conservarlo, debemos querer firmemente evitar siempre los pecados veniales, especialmente los siguientes:

1. El pecado de dar entrada en el corazón, cualquier sospecha no razonable u opinión injusta respecto al prójimo.
2. El pecado de iniciar una conversación sobre los defectos del otro o de faltar a la caridad de cualquier otra manera, aunque sea levemente.
3. El pecado de omitir, por pereza, nuestras prácticas espirituales o de cumplirlas con negligencia voluntaria.
4. El pecado de mantener un afecto desordenado por alguien.
5. El pecado de tener demasiada autoestima por sí mismo o de demostrar satisfacción vana, por cosas que nos dicen al respecto.
6. El pecado de recibir los Santos Sacramentos de forma descuidada, con distracciones y otras irreverencias y sin preparación seria.
7. Impaciencia. Resentimiento, rechazo en aceptar decepciones, como venidas de la Mano de Dios, porque esto pone obstáculos en los caminos de los decretos y disposiciones de la divina Providencia, en cuanto a nosotros.
8. El pecado de proporcionarnos una ocasión que pueda, aunque remotamente, manchar una condición inmaculada de la santa pureza.
9. El pecado de esconder a propósito nuestras malas inclinaciones, flaquezas y mortificaciones auto impuestas, de quién debería saber de ellas, queriendo seguir el camino de la virtud, de acuerdo con los caprichos individuales y no según la dirección de la obediencia. (Nota: Hablase aquí de situaciones en que encontramos aconsejamiento digno, si lo buscamos, pero nosotros, a pesar de eso, preferimos seguir nuestras propias luces, no obstante flojas.

Lista de tareas de Monseñor Schneider para salvar la fe hoy:

Lista de tareas de Monseñor Schneider para salvar la fe hoy:

1. Debemos animar a los católicos de a pie a ser fieles al Catecismo que aprendieron, fieles a las claras palabras de Cristo en los Evangelios, fieles a sus padres y antepasados que se las transmitieron.

2. Debemos crear círculos de estudios y organizar conferencias sobre la enseñanza perenne de la Iglesia sobre los temas del matrimonio y la castidad, invitando de manera especial a los jóvenes y a los matrimonios.

3. Debemos hacer patente la belleza misma de la vida de castidad, la belleza misma del matrimonio cristiano y el gran valor de la Cruz y el sacrificio en nuestra vida.

4. Debemos proponer más cada vez el ejemplo de los Santos y de la vida ejemplar de quienes demostraron que, a pesar de estar sujetos a las mismas tentaciones de la carne, la misma hostilidad y el mismo ridículo por parte del mundo pagano, mediante la gracia de Cristo llevaron una vida feliz de castidad en un matrimonio cristiano y en su familia.

5. Debemos fundar y promover grupos de jóvenes de corazón puro, grupos familiares y grupos de matrimonios católicos comprometidos con la fidelidad de sus votos conyugales.

6. Debemos formar grupos que presten asistencia moral y material a familias destrozadas, a madres solteras, grupos que ayuden con oración y brindando buenos consejos a los matrimonios separados, grupos y personas que ayuden a los «divorciados vueltos a casar» a emprender un proceso de conversión en serio. Es decir, que reconozcan humildemente su situación de pecado y abandonen por la gracia de Dios los pecados que infringen el mandamiento de Dios y la santidad del sacramento del matrimonio.

7. Debemos formar grupos que ayuden a las personas con tendencias homosexuales a emprender el camino de la conversión cristiana, la vía alegre y hermosa de la vida de castidad, y a la larga ofrecerles con discreción el tratamiento psicológico.

8. Debemos manifestar y predicar a nuestros contemporáneos del mundo neopagano la liberadora Buena Nueva de la enseñanza de Cristo: que el mandamiento divino, el mismísimo sexto mandamiento, está lleno de sabiduría y belleza: «La ley de Yahvé es perfecta, restaura el alma; el testimonio de Yahvé es fiel, hace sabio al hombre sencillo. Los preceptos de Yahvé son rectos, alegran el corazón. La enseñanza de Yahvé es clara, ilumina los ojos» (Sal. 19(18), 7-8).

 9. Los cardenales, obispos, sacerdotes y familias y jóvenes católicos tienen que decir: Me niego a ajustarme al espíritu neopagano de este mundo, aunque dicho espíritu lo difundan algunos obispos y cardenales; me niego a aceptar su falaz y perversa utilización de la santa misericordia de Dios y el nuevo Pentecostés;me niego a ofrecer incienso a la estatua del ídolo de la ideología de género y a la del de las segunda nupcias en concubinato. Aunque lo acepte mi obispo, yo me niego a hacerlo. Por la gracia de Dios, prefiero padecer antes que traicionar la plenitud de la verdad de Cristo en lo que se refiere a la la sexualidad humana y el matrimonio.

EL CUARTO REY MAGO

Hay una leyenda que sin ser parte de la Revelación, nos enseña lo que Dios espera de nosotros.

Se cuenta que había un cuarto Rey Mago, que también vio brillar la estrella sobre Belén y decidió seguirla. Como regalo pensaba ofrecerle al Niño un cofre lleno de perlas preciosas. Sin embargo, en su camino se fue encontrando con diversas personas que iban solicitando de su ayuda.

Este Rey Mago las atendía con alegría y diligencia, e iba dejándoles una perla a cada uno. Pero eso fue retrasando su llegada y vaciando su cofre. Encontró muchos pobres, enfermos, encarcelados y miserables, y no podía dejarlos desatendidos. Se quedaba con ellos el tiempo necesario para aliviarles sus penas y luego procedía su marcha, que nuevamente era interrumpida por otro desvalido.

Sucedió que cuando por fin llegó a Belén, ya no estaban los otros Magos y el Niño había huido con sus padres hacia Egipto, pues el Rey Herodes quería matarlo. El Rey Mago siguió buscándolo, ya sin la estrella que antes lo guiaba.

Buscó y buscó y buscó... y dicen que estuvo más de treinta años recorriendo la tierra, buscando al Niño y ayudando a los necesitados. Hasta que un día llegó a Jerusalén justo en el momento que la multitud enfurecida pedía la muerte de un pobre hombre. Mirándolo, reconoció en sus ojos algo familiar. Entre el dolor, la sangre y el sufrimiento, podía ver en sus ojos el brillo de aquella estrella. Aquel miserable que estaba siendo ajusticiado era el Niño que por tanto tiempo había buscado.

La tristeza llenó su corazón, ya viejo y cansado por el tiempo. Aunque aún guardaba una perla en su bolsa, ya era demasiado tarde para ofrecérsela al Niño que ahora, convertido en hombre, colgaba de una Cruz. Había fallado en su misión. Y sin tener a dónde más ir, se quedó en Jerusalén para esperar que llegara su muerte.

Apenas habían pasado tres días cuando una luz aún más brillante que mil estrellas llenó su habitación. ¡Era el Resucitado que venía a su encuentro! El Rey Mago, cayendo de rodillas ante Él, tomó la perla que le quedaba y extendió su mano mientras hacía una reverencia. Jesús le tomó tiernamente y le dijo:

“Tú no fracasaste. Al contrario, me encontraste durante toda tu vida. Yo estaba desnudo, y me vestiste. Yo tuve hambre, y me diste de comer. Tuve sed y me diste de beber. Estuve preso, y me visitaste. Pues yo estaba en todos los pobres que atendiste en tu camino. ¡Muchas gracias por tantos regalos de amor! Ahora estarás conmigo para siempre, pues el Cielo es tu recompensa.”

La historia no requiere explicación... nosotros somos el cuarto Rey Mago y Jesús espera que le encontremos en cada persona necesitada que se cruce en nuestro camino... hoy termina el tiempo litúrgico de la Navidad... pero deseo que la Epifanía—ese encuentro con Jesús que vive en cada hermano y hermana que sufre—nos acompañe durante todos los días de este año que comienza... DTB!

EL DISCERNIMIENTO DE LOS ESPÍRITUS, tomado de Royo Marín


EL DISCERNIMIENTO DE LOS ESPÍRITUS

tomado de FRAY ANTONIO ROYO MARÍN TEOLOGÍA DE LA PERFECCIÓN CRISTIANA ESPIRITUALIDAD CRISTIANA (LÉASE CATÓLICA)

Hay dos clases de discernimiento, uno adquirido y otro infuso.  El primero constituye un arte especial complementario de la dirección espiritual ordinaria, y su adquisición está al alcance de todos, a base de los medios que señalaremos en seguida.  El segundo es una gracia carismática (gracia gratis dada) concedida por Dios a algunos santos.  El discernimiento infuso, carismático, es infalible: no se equivoca nunca, puesto que obedece a una moción instintiva del Espíritu Santo, en el que no cabe el error.  Pero desgraciadamente esa gracia es muy rara: ni si quiera todos los santos la han tenido.  El adquirido—en cambio—está al alcance de todos, pero está muy lejos de ser infalible.  En la práctica presenta grandes dificultades, pero su necesidad es imperiosa para el director espiritual.  Sin él es incapaz de desempeñar rectamente su misión; puesto que ignorando cuál sea el origen de los diversos movimientos del alma, le será imposible dictaminar con acierto cuáles deban reprimirse y cuáles fomentarse.  EN ESTE SENTIDO, LA RESPONSABILIDAD DEL DIRECTOR ES GRANDÍSIMA.  Porque, como dice San Juan de la Cruz, «el que temerariamente yerra, estando obligado a acertar, como cada uno lo está en su oficio, no pasará sin castigo, según el daño que hizo».

536. 2. EL DISCERNIMIENTO ADQUIRIDO Y MEDIOS DE ALCANZARLO.
—El discernimiento adquirido es un verdadero arte, el más difícil y provechoso de todos, que constituye una fuente de gracias para el que lo ejercita y para el que lo recibe.  Consiste en una habilidad especial para examinar los principios y los efectos de los diversos movimientos del alma, contrastándolos con las reglas que el Espíritu Santo nos da en las Sagradas Escrituras o a través de la tradición cristiana, a fin de dictaminar con las máximas garantías de acierto si esos movimientos vienen de Dios, del espíritu de las tinieblas o de los extravíos de la propia imaginación.

HE AQUÍ LOS PRINCIPALES MEDIOS DE ALCANZAR ESE DIVINO ARTE 4:

1.           La oración. —Es el más importante y fundamental. Aunque se trate de un arte que se puede ir adquiriendo poco a poco con el estudio y esfuerzo personal, todo resultará insuficiente sin la ayuda especial del Espíritu Santo a través de la virtud de la prudencia y del don de consejo.
Nos referimos no sólo a la oración general y constante que pide a Dios la luz del discernimiento, sino a la plegaria particular y ocasional que solicita el favor de conocer los caminos de santificación de una determinada alma.  A esta oración particular responderá Dios con gracias especiales, que no serán, ciertamente, el don infuso y extraordinario del discernimiento, pero sí ese concurso sobrenatural ordinario que la divina Providencia nos concede cada vez que lo imploramos para desempeñar convenientemente nuestros deberes y obligaciones.  No basta poseer la teoría para acertar en la aplicación práctica y concreta; para ello son necesarias las luces del Espíritu Santo impetradas por la oración.
2.           El estudio. —Es preciso penetrarse profundamente de los datos que nos suministran la Sagrada Escritura, los Santos Padres, los teólogos y maestros de la vida espiritual, sobre todo los que juntaron a la vez la ciencia y la experiencia.
3.           La experiencia propia. —En el ejercicio de este arte, eminentemente práctico, la experiencia personal se impone con absoluta necesidad.  La teoría sola no basta.  Es imposible que un ciego dictamine con acierto acerca de la luz.  ¿Cómo sabrá distinguir las obras de Dios, llenas de luz, de las que provienen del espíritu de las tinieblas un director espiritual que no esté acostumbrado a recibir la luz divina, que se infunde de ordinario en la oración y trato íntimo con Dios?
4.           La remoción de los obstáculos. —Hay que evitar, sobre todo, el espíritu de autosuficiencia, que impulsa a decidir por propia cuenta, sin consultar amás a los sabios y experimentados.  Dios suele negar sus gracias a estos espíritus soberbios; la humildad, en cambio, atrae siempre las luces y bendiciones de lo alto.

538.      a) SEÑALES DEL ESPÍRITU DE DIOS.
—Siendo dos las potencias de nuestra alma—entendimiento y voluntad—, vamos a señalar separadamente las características que afectan a cada una de ellas.
1.           ACERCA DEL ENTENDIMIENTO. —
1.           Verdad. —Dios es la verdad infinita y no puede inspirar a un alma sino ideas verdaderas. Por consiguiente, si una persona que se dice o cree inspirada por Dios sostiene afirmaciones manifiestamente contrarias a la doctrina de la Iglesia o a verdades filosóficas indiscutibles, hay que concluir, sin más, que es una pobre víctima del demonio o de su propia imaginación.  Dios no puede jamás inspirar el error.
2.           Gravedad. —Dios no inspira jamás cosas inútiles, infructuosas, impertinentes o frívolas.  Cuando Él impulsa o mueve a un alma es siempre para asuntos serios e importantes.  Tampoco suele dirimir con su autoridad divina las controversias y disputas teológicas entre las diversas escuelas católicas.
3.           Luz. —Dios es luz y en El no hay tiniebla alguna (1 lo. 1,5).  Sus inspiraciones traen siempre luz al alma.  Aun en las pruebas tenebrosas (noche del sentido y del espíritu), impulsa a las almas a obrar con perfección aun desconociendo ellas mismas los motivos que tienen para ello.
4.           Docilidad. —Reconociendo humildemente su ignorancia, las almas movidas por Dios aceptan con gozo y facilidad las instrucciones y consejos de su director o de otras personas espirituales.  Esta obediencia, flexibilidad y sumisión es una de las más claras señales del espíritu de Dios; sobre todo si se la encuentra en un alma culta e instruida, por el mayor peligro que tienen estos tales de apegarse a su propio parecer.
5.           Discreción. —El espíritu de Dios hace al alma discreta, juiciosa, prudente, recta y ponderada en todas sus acciones.  Nada de precipitación, de ligereza, de exageraciones.  Todo es serio, religioso, equilibrado, edificante, lleno de suavidad y de paz.
6.           Pensamientos humildes. —Es una de las notas más inconfundibles del espíritu de Dios. El Espíritu Santo llena siempre al alma de sentimientos de humildad y anonadamiento. Cuanto más sublimes son las comunicaciones de lo alto, más profundamente se inclina el alma hacia el abismo de su nada: «Ecce ancilla Domini, fíat mihi secundum verbum tuum» (Le. 1,38

2.           ACERCA DE LA VOLUNTAD
1.           Paz. —San Pablo habla varias veces del «Dios de la paz» (cf. Rom. 15,33; Phil. 4,9). Y Jesucristo la ofrece a sus apóstoles como marca inconfundible de su espíritu (lo. 14,27). La Sagrada Escritura está llena de semejantes expresiones.  Es ella uno de los frutos del Espíritu Santo (Gal. 5,22) y no falta nunca en las comunicaciones divinas.  Después de recibidas en la oración, queda impresa en el alma una paz íntima, serena, sincera, profunda y estable. Gran señal del espíritu de Dios.
2.           Humildad profunda y sincera. —La humildad afecta al entendimiento dándole al hombre un juicio bajo de sí mismo, y a la voluntad, dándole la gozosa aceptación de su nada delante de Dios e impulsándole a tratarse en consecuencia.  Es una de las más claras e inconfundibles señales del espíritu de Dios.  El mismo Cristo nos asegura en el Evangelio que Dios oculta sus secretos a los que se estiman sabios y prudentes y los comunica amorosamente a los pequeñuelos y humildes (Mt. 11,25).  Si falta la humildad, no es menester seguir examinando al alma para poder fallar, sin miedo a equivocarse, que no hay allí espíritu de Dios.  Y tiene que tratarse de una humildad profunda y sincera; no afectada ni exterior, que tan fácilmente se presta a falsificaciones.  Someta el director, si permanece en duda, a desprecios y humillaciones al alma que se cree iluminada por Dios y observe atentamente cómo reacciona ante ellas.  Pero proceda siempre al mismo tiempo con suavidad y caridad para humillar sin abatir.
3.           Confianza en Dios y desconfianza en sí mismo. —Es la contrapartida de la humildad y su consecuencia obligada.  No pudiendo contar consigo misma, el alma se lanza en brazos de Dios sabiendo que nada puede por sus propias fuerzas, pero todo lo puede con la ayuda divina: «omnia possum in eo qui me confortat» (Phil. 4,13).
4.           Voluntad dócil y fácil en doblegarse y ceder. —Esta flexibilidad—explica Scaramelli—consiste primeramente en cierta prontitud de la voluntad a rendirse a las inspiraciones y llamamientos de Dios: «et erunt omnes docibiles Dei» (lo. 6,45).  Secundariamente consiste en una cierta facilidad en seguir los consejos de otros, sobre todo cuando son de los superiores, que están en lugar de Dios y le representan en su persona.  De esta santa flexibilidad resulta en el alma cierta propensión a descubrir a los superiores espirituales todos los secretos de su corazón y una humilde sumisión para ejecutar prontamente sus órdenes, acompañada de repugnancia y temor a emprender ninguna cosa importante sin su consejo y aprobación.
5.           Rectitud de intención en el obrar. —El alma busca en todas sus acciones únicamente la gloria de Dios y el cumplimiento perfecto de su divina voluntad, sin ningún interés humano ni mezcla de motivos de amor propio.
6.           Paciencia en los dolores de alma y cuerpo. —Llevar con paz y sosiego los dolores, penas y enfermedades; las persecuciones, calumnias y desprecios; la pérdida de la hacienda, de los parientes y amigos y otras cosas semejantes es gran señal del espíritu de Dios.  Pero tiene que obedecer a motivos sobrenaturales para que sea señal inconfundible; que a veces se dan naturales fríos y estoicos, que nada les afecta ni impresiona por complexión e índole puramente natural.
7.           Abnegación de sí mismo y mortificación de las inclinaciones internas. — Es señal inconfundible dada por el mismo Cristo: «si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame» (Mt. 16,24). El demonio y la propia naturaleza inspiran siempre comodidades y regalos.
8.           Sinceridad, veracidad y sencillez en la conducta. —Son virtudes evangélicas que van siempre juntas y nunca faltan en las personas movidas por el espíritu de Dios.
9.           Libertad de espíritu. —Sin apego a nada, ni siquiera a los dones mismos de Dios.  Aceptan con agradecimiento las consolaciones sensibles —cuando el Señor se las da—, aprovechándose de ellas para incrementar su fervor y abnegación; pero quedan tranquilas y en paz cuando el Señor se las retira, dejándolas en la aridez y sequedad.  
En este estado se esfuerzan en seguir adelante, cumpliendo puntualmente, a pesar de todas las repugnancias, todas las obligaciones y deberes de su estado con plácida calma y serenidad.  Hacen sus oraciones, sus comuniones y penitencias y todos los demás ejercicios espirituales con gran puntualidad y fervor, pero los dejan con la misma facilidad cuando la caridad, la necesidad o la obediencia lo piden, sin el menor gesto de displicencia o mal humor.  Gran señal del espíritu de Dios.
10.         Gran deseo de imitar a Cristo en todo. —Esta es la señal más clara, porque, como afirma San Pablo, no se puede tener el espíritu de Dios sin tener el espíritu de Jesucristo (Rom. 8,9), su divino Hijo, en el cual tiene puestas todas sus complacencias (Mt. 17,5).  Por eso dice San Juan de la Cruz que el alma que aspire a santificarse ha de tener «un ordinario apetito de imitar a Cristo en todas sus cosas, conformándose con su vida, la cual debe considerar para saberla imitar y haberse en todas las cosas como se hubiera él» 
11.         Una caridad mansa, benigna, desinteresada. —Tal como la describe el Apóstol (1 Cor. 13,4-7). San Agustín la tenía por señal tan clara del espíritu de Dios, que llegó a escribir sin vacilar: «Ama con amor de caridad y haz lo que quieras; no errarás.  Ya hables, ya calles, ya corrijas, hazlo todo con interno amor; no puede ser sino bueno lo que nace de la raíz de una íntima caridad».

DISCERNIMIENTO DE ESPÍRITUS tomado de  FRAY ANTONIO ROYO MARÍN TEOLOGÍA DE LA PERFECCIÓN CRISTIANA ESPIRITUALIDAD CRISTIANA (LÉASE CATÓLICA)
539.      b) SEÑALES DEL ESPÍRITU DIABÓLICO.
—Examinadas las características del espíritu de Dios, es fácil determinar las del espíritu de las tinieblas.  Son, como es obvio, diametralmente opuestas y contrarias.  Por eso es fácil distinguirlas cuando se presentan de una manera descarada y manifiesta.
Pero es preciso tener en cuenta que el enemigo infernal se disfraza a veces de ángel de luz, y sugiere al principio buenas cosas para disimular por cierto tiempo sus arteras intenciones y asestar mejor la puñalada en el momento oportuno cuando el alma esté más desprevenida. Por eso hay que proceder con cautela, examinando los movimientos del alma en sus orígenes y derivaciones y no perdiendo nunca de vista que lo que empezó aparentemente bien puede acabar mal, sí no se corrigen y enderezan en el acto las desviaciones que empiecen a manifestarse.  He aquí las señales manifiestas del espíritu diabólico:
1.           ACERCA DEL ENTENDIMIENTO. —
I.            Espíritu de falsedad. —A veces sugiere la mentira envuelta en otras verdades para ser más fácilmente creído.
2.           Sugiere cosas inútiles, curiosas e impertinentes para hacer perder el tiempo en bagatelas, distrayendo y apartando de la devoción sólida y fructuosa.
3.           Tinieblas, angustias, inquietudes; o falsa luz en la sola imaginación, sin frutos espirituales.
4.           Espíritu protervo, obstinado, pertinaz. No da nunca el brazo a torcer.  Gran señal.
5.           Indiscreciones continuas. —Excita, por ejemplo, a los excesos de penitencia para provocar la soberbia o arruinar la salud; no guarda el debido tiempo (v.gr., sugiere alegrías el Viernes Santo o tristezas el día de Navidad), ni el debido lugar (grandes arrobamientos en público, jamás en secreto), ni las circunstancias de la persona (v.gr., impulsando a los solitarios al apostolado, y a los apóstoles al retiro y soledad, etc.). Todo lo que vaya contra los deberes del propio estado viene del demonio o de la propia imaginación, jamás de Dios.
6.           Espíritu de soberbia. —Vanidad, preferencia sobre los demás, etc.

2.           ACERCA DE LA VOLUNTAD. —
1.           Inquietud, turbación, alboroto y zozobra en el alma.
2.           Soberbia. O falsa humildad: en las palabras y no en las obras, o llenando al alma de turbación y alboroto, incapacitándola para el ejercicio de la virtud. Abatimiento de espíritu.
 3.          Desesperación, desconfianza y desaliento. O bien presunción, vana seguridad y optimismo irracional, atolondrado e irreflexivo.
4.           Desobediencia, obstinación en no abrirse al director, penitencias de propio capricho dejando las obligatorias, dureza de corazón.
5.           Fines torcidos: vanidad, complacencia propia, ganas de ser apreciado y tenido en mucho.
6.           Impaciencia en los trabajos y sufrimientos. Resentimiento pertinaz,
7.           Desconcierto y rebelión de las pasiones por motivos fútiles y causas desproporcionadas; ofuscación violenta de la razón; impulsos pertinaces de voluntad hacia el mal.
8.           Hipocresía, doblez, simulación. El demonio es el padre de la mentira.
9.           Apego a lo terreno, a los consuelos espirituales, buscándose siempre a sí mismo.
10.         Olvido de Cristo y de su imitación.
11.         Falsa caridad, celo amargo, indiscreto, farisaico, que perturba la paz. Son los eternos reformistas, que ven siempre la paja en el ojo ajeno y nunca la viga en el suyo (Mt. 7,3).  La labor del director para con todas estas almas desgraciadas ha de consistir principalmente en tres cosas:
1. hacerles entender que son juguete del demonio y que es menester que se armen prontamente para defenderse contra él;
2., sugerirles que se encomienden mucho a Dios y le pidan continuamente y de corazón la gracia eficaz para vencer los asaltos del espíritu de las tinieblas, y
3., que al sentir el asalto diabólico le rechacen rápidamente y con desprecio, haciendo actos contrarios a los que trataba de impulsarles.

540. c) SEÑALES DEL ESPÍRITU HUMANO.
—Las señales del espíritu humano han sido maravillosamente expuestas por Tomás de Kempis en su incomparable Imitación de Cristo (111,54). Es preciso meditar despacio aquellas páginas admirables, en las que se establece un parangón entre los movimientos de la gracia y los de la naturaleza vulnerada por el pecado. Esta última se inclina siempre a su propia comodidad, es amiga del placer y del regalo, tiene horror instintivo al sufrimiento en cualquiera de sus manifestaciones, se inclina siempre a las cosas que responden a su temperamento, a sus gustos y caprichos, a las satisfacciones del amor propio. No quiere oír hablar de humillaciones, de desprecio de sí mismo, de renunciamiento y mortificación. Juzga de ineptos e incomprensivos a los directores que traten de oponerse a sus caprichos y salta fácilmente por encima de sus consejos. Busca la alegría, el éxito, los honores y aplausos. Quiere ser la protagonista de todo cuanto excite admiración, de lo exterior y espectacular, de lo que deleita y halaga. En una palabra: no entiende ni sabe de otra cosa que de las satisfacciones multiformes de su propio egoísmo.
En la práctica, muchas veces es difícil poder discernir con seguridad si alguno de estos movimientos torcidos proviene de la sugestión diabólica o del simple impulso de nuestra propia naturaleza, mal inclinada por el pecado. Pero es siempre relativamente fácil distinguir los movimientos de la gracia de cualquiera de estos otros dos, pues la distancia entre ellos es grandísima. En todo caso bastará poder determinar con precisión que aquel movimiento no puede ser de Dios para que se le combata y reprima, aunque no se sepa si viene de la propia naturaleza depravada o del impulso del espíritu de las tinieblas; para el caso es exactamente igual.
He aquí, sin embargo, algunas normas para distinguir los impulsos puramente naturales de las sugestiones diabólicas:
IMPULSO NATURAL SUGESTIÓN DIABÓLICA
Espontaneidad en el obrar Violencia. Difícilmente se la puede impedir. Causa natural provocativa De improviso. Sin causa o muy ligera. Rebelión del sentido excitando la mente Sugestión de la mente excitando el sentido. Persistencia a pesar de la oración... Se desvanece fácilmente con la oración. El demonio huye.
Nótese, finalmente, que los principales remedios contra el espíritu humano son la oración, la abnegación de si mismo y la constante rectitud de intención en todas nuestras obras; no haciendo nada por satisfacer nuestros gustos y caprichos, sino únicamente por cumplir la voluntad de Dios y glorificarle con todas nuestras fuerzas.
541. 5. Señales de espíritu dudoso.—El P. Scaramelli dedica un capítulo muy interesante a examinar algunos indicios de espíritus dudosos o inciertos I3. He aquí los principales:
1" Aspirar a otro estado después de haber hecho la debida elección (cf. 1 Cor. 7,20) .
2. Tener afición a cosas raras, desacostumbradas y singulares, que no son propias de su estado. Cuando Dios pide excepcionalmente estas cosas, deja sentir de manera inequívoca su divina voluntad por el conjunto de especialísimas circunstancias. Piedra de toque: ponerles a prueba en la obediencia y humildad.
3. Anhelar cosas extraordinarias en el ejercicio de las virtudes, tales como ciertas «locuras santas» que realizaron algunos siervos de Dios por especial instinto del Espíritu Santo.
4. Espíritu de grandes penitencias exteriores: puede ser dudoso. Dios las ha pedido a algunos santos, pero no es ése el camino normal de su providencia. Hay que examinar muy despacio todo el conjunto de circunstancias.
5. Espíritu de consolaciones espirituales sensibles: es dudoso. Pueden ser de Dios, pero también del demonio o de la simple naturaleza. Por los frutos se las conocerá.
6. Espíritu de consolaciones y deleites espirituales continuos y jamás interrumpidos, es mucho más dudoso. Los Santos Padres afirman que el espíritu de Dios va y viene; ya se manifiesta, ya se esconde y no obra siempre en el alma con un mismo tenor.
7. Las lágrimas son también sospechosas, porque pueden provenir de Dios, del demonio o de la propia naturaleza. Hay que examinar los frutos que producen.
8. Grandes favores extraordinarios (revelaciones, visiones, llagas, etc.) junto con poca santidad interior son fuertemente dudosos. Porque, aunque esas gracias gratis dadas no suponen necesariamente la santidad en el alma (ni siquiera el estado de gracia, como veremos en su lugar correspondiente) sin embargo, de ordinario no suele Dios concederlas sino a sus grandes siervos y amigos.
ADVERTENCIAS FINALES.
1. Como ya hemos dicho, a veces el espíritu bueno se junta con el malo o con el simplemente natural. Es menester obrar con gran cautela, separando lo precioso de lo vil. Hay que aplicar en cada caso las reglas del discernimiento y pedirle luces a Dios.
2. En materia de visiones y revelaciones, el espíritu de Dios suele causar al principio temor y después consuelo y paz. El demonio, al revés: al principio produce consuelo sensible y después turbación y desasosiego. La razón es porque Dios obra directamente en nuestras facultades intelectuales (cosa que resulta extraña a nuestra manera habitual de conocer, a base de los fantasmas de la imaginación), y por eso causa temor, pero después se deja sentir el buen efecto de la acción divina. El demonio, al contrario: como no puede obrar directamente en el entendimiento—como explicaremos en su lugar—, actúa sobre el apetito sensitivo, produciendo en él consuelo sensible; pero bien pronto se echan de ver sus efectos perniciosos. A veces también las sugestiones del demonio empiezan con turbación; pero entonces se conoce en que esa inquietud se prolonga hasta el medio y el fin.
3. Muchas veces Dios inspira deseos cuya realización efectiva no quiere de nosotros, como cuando pidió al patriarca Abraham la inmolación de su hijo Isaac. Busca con ello la sumisión interior del alma, pero no su ejecución externa. Y así, v.gr., los deseos de soledad y de aislarse por completo del mundo que pueda sentir un sacerdote entregado a la vida apostólica es posible que provengan de Dios; pero de esto no se sigue que deba abandonar sus actividades de apostolado e ingresar en la Cartuja. Puede ser que lo único que pretenda Dios sea empujarle al recogimiento interior y a una vida de ferviente oración en medio de sus ocupaciones actuales. Hay sobre este particular una anécdota muy expresiva en la vida del santo Cura de Ars

20 CITAS BIBLICAS SOBRE EL PURGATORIO




La doctrina de la Iglesia sobre el Purgatorio encuentra su fundamento en la Biblia, cuando esta se sabe interpretar correctamente.  En este artículo daré una gran cantidad de citas a favor del purgatorio. No son argumentos explícitos y directos, pero si implícitamente podemos encontrar el concepto de una purificación posterior a la muerte, que es en lo que consiste el purgatorio.

1) 2 Macabeos 12, 43ss.
«Y habiendo recogido dos mil dracmas por una colecta, los envió (Judas Macabeo) a Jerusalén para ofrecer un sacrificio por el pecado, obrando muy bien y pensando noblemente de la resurrección, porque esperaba que resucitarían los caídos, considerando que a los que habían muerto piadosamente está reservada una magnífica recompensa; por eso oraba por los difuntos, para que fueran librados de su pecado».
Para la exégesis de la perícopa conviene advertir los siguientes elementos:
1) El autor inspirado alaba no sólo la acción, sino la persuasión de judas («obrando muy bien y pensando noblemente de la resurrección»), lo que no podría hacer si el modo de pensar de judas fuera falso.
2) Los elementos esenciales de ese modo de pensar son: A) que aquellos difuntos no han muerto en estado de condenación o enemistad con Dios («considerando que a los que habían muerto piadosamente está reservada una magnífica recompensa»); B) sin embargo, algo les falta todavía, de lo cual deben ser librados («para que fueran librados de su pecado»); C) todo ello se hace en orden a la resurrección para que en ella reciban la misma suerte que los demás judíos piadosos.
El texto del 2 Macabeos 12, 43-46 da por supuesto que existe una purificación después de la muerte.
Este libro es citado por Inocencio I en su Carta a Exuperio y San Agustín en su libro 18 de la ciudad de Dios capítulo 36. San Agustín lo vuelve a citar en De doctrina Cristiana I .2 c.8.

2) Mateo 12, 32:
“El que insulte al Hijo del Hombre podrá ser perdonado; en cambio, el que insulte al Espíritu Santo no será perdonado, ni en este mundo, ni en el otro”.
Sugiere que hay otro lugar y que la expiación puede suceder después de la muerte. Esto significa que en la otra vida hay pecados que sí se perdonan y otros que no se perdonan. Estos pecados que sí se perdonan en la otra vida ¿Dónde se perdonan?. ¿En el infierno? No puede ser porque en el infierno no hay redención. En el cielo tampoco, porque nada manchado entra allá (Apocalipsis 21, 27). Luego, debe un tercer lugar en la otra vida donde sí se perdonan.

Esta cita los padres de la Iglesia la usaron para probar el purgatorio. San Agustín en Ciudad de Dios 21:24,  San Gregorio Magno Diálogos 4:39, San Beda en Comentario sobre Marcos 3.

3) Mateo 18,34
En la parábola del oficial del rey que se rehusó a perdonar una pequeña deuda que le debían, aún cuando su amo le perdonó primero una deuda mucho más grande que tenía con él, "su señor, muy enojado, lo entregó para que lo castigaran hasta que pagara toda la deuda."
Jesús obviamente habla de manera simbólica, porque nadie puede ganar dinero para pagar una deuda monetaria estando en prisión. Al dar esta enseñanza sobre la necesidad de perdonar a otros, Nuestro Señor se está refiriendo, de hecho, al Purgatorio.

4) Mateo 5, 25, 26. Lucas 12,58-59
“Cuando vayas con tu adversario al magistrado, procura en el camino arreglarte con él, no sea que te arrastre ante el juez, y el juez te entregue al alguacil y el alguacil te meta en la cárcel. Te digo que no saldrás de allí hasta que no hayas pagado el último céntimo”.
En este pasaje Jesús hace referencia a un castigo temporal que no puede ser el infierno ni tampoco el cielo. En esta parábola, Dios es el juez, y si no nos hemos reconciliado con nuestro prójimo antes de ver a Dios, Dios nos pedirá cuentas por el mal que les hicimos.
Este texto es prueba del purgatorio, y es citado para probarlo por los santos padres: Tertuliano en De anima c.58, San Cipriano en Epístola 52:20, Orígenes en Homilía 35 sobre Lucas 12. San Jerónimo en Mateo c, 5, San Ambrosio en Comentario sobre Lucas 12.

 5) Después del pecado de Adán, las puertas del Cielo fueron cerradas y nadie fue permitido a entrar (Juan 3,13) hasta que Jesucristo redimió la raza humana y abrió las puertas una vez más. ¿Dónde estuvieron los espíritus de Moisés y Elías, quienes aparecieron y hablaron con Jesús en la transfiguración? (Mateo 17,3) No podían haber estado en el Cielo puesto que estaba cerrado, y ellos habrían estado perdidos si hubieran estado en el infierno. Tenían que haber estado en un tercer lugar. Si hubo un tercer lugar entonces, ¿por qué no lo hay ahora?


6) 1Corintios 3,11-15.
«Pues nadie puede poner otro fundamento fuera del ya puesto, que es Jesucristo. Mas si uno edifica sobre este fundamento oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, paja, la obra de cada uno se pondrá de manifiesto; porque el día lo descubrirá, por cuanto en fuego se ha de revelar; y qué tal sea la obra de cada uno, el fuego mismo lo aquilatará. Si la obra de uno, que él sobreedificó, subsistiere, recibirá recompensa; si la obra de uno quedare abrasada, sufrirá detrimento; él sí se salvará, aunque así como a través del fuego».
Será necesario advertir de nuevo que no se trata de buscar en este texto la idea desarrollada de purgatorio, sino su núcleo esencial. El texto trata del caso concreto de los obreros apostólicos, pero a propósito de ellos expone una doctrina de sumo interés:
1) Se trata de hombres que han edificado sobre el fundamento, que es Cristo, cosas de mayor o menor valor (v. 12), no de hombres que hayan rechazado ese fundamento como punto de partida de su construcción y trabajo.
2) El día del juicio se pondrá de manifiesto el valor de le que cada uno de ellos ha edificado (v. 13); el «fuego» de que se habla dos veces en este v. 13 no es el fuego del purgatorio, sino una imagen del juicio divino (adviértase que se ejercita no sólo sobre las materias deleznables, que no lo resisten y se incendian, sino también sobre las sólidas que lo resisten).
3) «Si la obra de uno, que él sobreedificó, subsistiere, recibirá [el que edificó tal obra] recompensa»; se trata, por tanto, de la hipótesis de premio inmediato, porque la obra era sólida y ha resistido el juicio divino.
4) «Si la obra de uno quedare abrasada, sufrirá detrimento»; el sujeto de «sufrirá detrimento» no es la obra que se abrasa, sino el que la edificó; la expresión «sufrirá detrimento» (v.15) se opone al «recibirá recompensa» del versículo anterior, y añade algo nuevo a la frase que le precede inmediatamente, «si la obra de uno quedare abrasada»; en otras palabras, el «sufrirá detrimento» no se reduce a que el operario apostólico ve cómo su obra se destruye, sino que implica una pena (en oposición a la recompensa).
5) Todo ello es más claro si se atiende a la metáfora final: «él sí sé salvará, aunque así como a través del fuego» (v.15); el detrimento que sufrirá no es tal que implique no salvarse; se salvará, pero con dificultad y angustia (de nuevo el fuego no es aquí el fuego del purgatorio, sino una imagen de situación angustiosa): «ellos serán salvados, pero no sin dolor y sin angustia, como se salvan a través de las llamas las gentes sorprendidas por un incendio repentino».
6) El fundamento nadie lo puede cambiar; ya está puesto y es Cristo Jesús. Pero, con estos cimientos, si uno construye con oro, otro con plata o piedras preciosas, o con madera, caña o paja, la obra de cada uno vendrá a descubrirse. El día del Juicio la dará a conocer porque en el fuego todo se descubrirá. El fuego probará la obra de cada cual: si su obra resiste el fuego, será premiado; pero, si es obra que se convierte en cenizas, él mismo tendrá que pagar. El se salvará, pero como quien pasa por el fuego".
De manera que hay un fuego después de la muerte que, diferente al del infierno, es temporal. El alma que por allí pasa se salvará. A ese estado de purgación le llamamos el "purgatorio".
Citado como argumento a favor del purgatorio por San Cipriano en Epístola 52:20,San Ambrosio en Comentario Salmo 116, Sermón 20, San Jerónimo en comentario Amós cap.4, San Gregorio Magno Dialogos 4:39 y Orígenes en Hom. in Ex. 4 .

7) 1 Corintios 15,29:
"De otro modo, ¿qué harán los que se bautizan por los muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué pues se bautizan por los muertos?"
La palabra "bautismo" es utilizada aquí como una metáfora para expresar sufrimiento o penitencia (Mc 10,38-39; Lc 3,16; 12,50). Pablo escribe sobre una práctica entre los cristianos de "bautizarse" por los difuntos. El no la condena, si no que la exalta como válida porque demuestra fe en la resurrección.
Comparar 1 Corintios 15, 29 con 2 Macabeos 12, 44 y se verá la similitud.

8) Filipenses 2,10
"para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla en los cielos, en la tierra y en los abismos..."
Comentario: para algunos la expresión "en los abismos" puede entenderse como una referencia al Purgatorio, cuyos habitantes, a diferencia de los del Infierno, mantienen su fidelidad a Cristo. Aunque no es correcto afirmar esto porque parte de la humillación de y del castigo de quienes están y van para el infierno es el recuerdo permanente del Señorío de Cristo. Pongo la cita solo por rigor intelectual.

9) 2 Timoteo 1, 16-18
“Que el Señor derrame su misericordia sobre la casa de Onesíforo; quien muchas veces me confortó y no se avergonzó de mis cadenas. Antes bien, luego que llegó a Roma, me buscó con gran solicitud hasta que me encontró. Que el Señor le del hallar misericordia cerca del Señor en aquel día. Tú sabes mejor que nadie todos los servicios que me hizo en Efeso”.
Teniendo en cuenta que 1) san Pablo escribió esta carta en Roma; 2) que el apóstol habla de Onesíforo en tiempo pasado y hace recuerdo de él como quien ha muerto; 3) que distingue la oración por Onesífono de la oración de su familia; 4) que al final de la carta (4,19) saluda a la familia de Onesíforo y no al mismo Onesíforo, a pesar de que por el contexto se ve que éste no estaba en Roma, se deduce que dicho piadoso varón ya había fallecido cuando escribía el apóstol a Timoteo.
San Pablo oró por su querido amigo Onesíforo en 2 Timoteo 1:18,
"Concédale el Señor encontrar misericordia ante el Señor aquel Día."
¿Para qué oraría Pablo por el muerto si pensara que su amigo estaba en el cielo o en el infierno?

10) 1 Pedro 3:19 “Y Él fue a pregonar a los espíritus que estaban en la prisión”.
Cristo predicó a los espíritus en prisión. ¿Cuáles espíritus? ¿Cuál prisión?
La prisión no puede significar Cielo, y las almas en el infierno están perdidas para siempre. La prisión debe significar un tercer lugar.

11 de 20) 1 Pedro 4,6 , "la Buena Nueva fue anunciada "hasta a los muertos".
De nuevo, ¿quienes eran estos muertos? Revisar:
Hebreos 12,23 " y asamblea de los primogénitos inscritos en los cielos, y a Dios, juez universal, y a los espíritus de los justos llegados ya a su consumación."
l1) Judas 23 "a unos, salvadlos arrancándolos del fuego..."
Comentario: nuestras oraciones y sufragios pueden ayudar a quienes sufren en el Purgatorio, en el fuego del purgatorio.
ADVERTENCIA Y ACLARACIÓN.  Sólo Cristo podría, si fuera posible hacerlo, que no lo es porque así está definido en varios concilios salvar almas del fuego del Infierno.  Pero como posibilidad teórica vale la pena advertir esa posibilidad para aclarar que sabemos de todas maneras que sostener de cualquier forma que salir del infierno sea posible es una herejía, y quien lo diga sea anatema.

12) Apocalipsis 6:9-11
"Cuando el Cordero rompió el quinto sello, vi debajo del altar, con vida, a los degollados por anunciar la palabra de Dios y por haber dado el testimonio debido. Y gritaban con fuerte voz, diciendo: «Señor, que eres santo y siempre dices la verdad, ¿cuándo nos harás justicia y vengarás la muerte sangrienta que nos dieron los habitantes de la tierra?» Se les entregó entonces un vestido blanco a cada uno y se les dijo que esperaran todavía un poco..."
Comentario: Incluso las personas justas pueden necesitar purificarse de ciertas faltas, tales como el deseo de venganza (que es contrario a la enseñanza de Cristo del perdón). El hecho de que estas personas estén debajo del altar indica que aún no han alcanzado una membresía plena del Reino.
Es razonable deducir que si Dios es perfecto, entonces el Cielo tiene que ser un lugar perfecto donde nada imperfecto puede entrar (Apocalipsis 21:27). DIOS no se unirá a Si mismo a nada sucio.

13) Proverbios 17:3 "Crisol para la plata, horno para el oro; los corazones, el Señor mismo los prueba."

14) Isaías 6,5-7  "...¡Ay de mí, que estoy perdido, pues soy un hombre de labios impuros, y entre un pueblo de labios impuros habito: que al rey Yahvé Sebaot han visto mis ojos!". Entonces voló hacia mí uno de los serafines con una brasa en la mano, que con las tenazas había tomado de sobre el altar, y tocó mi boca y dijo: «He aquí que esto ha tocado tus labios: se ha retirado tu culpa, tu pecado está expiado.»
¿Que podría significar esto que no sea la purgación de los pecados a través del fuego?

15) Zacarias 13,7-9 "...¡Despierta, espada, contra mi pastor, y contra el hombre de mi compañía!, oráculo de Yahvé Sebaot. ¡Hiere al pastor, que se dispersen las ovejas, y yo tornaré mi mano contra los pequeños! Y sucederá en toda esta tierra - oráculo de Yahvé - que dos tercios serán en ella exterminados (perecerán) y el otro tercio quedará en ella. Yo meteré en el fuego este tercio: los purgaré como se purga la plata y los probaré como se prueba el oro. Invocará él mi nombre y yo le responderé; diré: «¡El es mi pueblo!» y él dirá: «¡El Señor es mi Dios!»."

16) Malaquias 3,2-3 “¿Quién podrá soportar el Día de su venida? ¿Quién se tendrá en pie cuando aparezca? Porque es él como fuego de fundidor y como lejía de lavandero. Se sentará para fundir y purgar. Purificará a los hijos de Leví y los acrisolará como el oro y la plata; y serán para el Señor los que presentan la oblación en justicia.
Este texto es citado para apoyar la doctrina del purgatorio por Orígenes en  Hom. 6 en Éxodo, San Ambrosio en PS 36,  San Agustin en  Ciudad de Dios lib. 20 cap 25.

17) Salmo 66:12
66:12 Hiciste cabalgar hombres sobre nuestra cabeza;
Pasamos por el fuego y por el agua,
Y nos sacaste a abundancia.
Este versículo es citado para apoyar la doctrina del purgatorio por Orígenes en Homilia sobre los Números 25 y por  San Ambrosio en PS 36, Sermon 3 en PS 118.

18) Lucas 16:9
16:9 Y yo os digo: Ganad amigos por medio de las riquezas injustas, para que cuando éstas falten, os reciban en las moradas eternas
 Citado por San Agustin Ciudad de Dios 12:27.

19) Zacarias 9:11
Y tú también por la sangre de tu pacto serás salva; yo he sacado tus presos de la cisterna en que no hay agua
Citado por San Agustín como prueba del purgatorio, donde estaban los espíritus a los que Cristo liberó. Epistola 99 Ad Evodium.

20) 1 Juan 5,16-17
 El que ve a su hermano cometer un pecado que no lleva a la muerte, que ore y le dará la Vida. Me refiero a los que cometen pecados que no conducen a la muerte, porque hay un pecado que lleva a la muerte; por este no les pido que oren.
17 Aunque toda maldad es pecado, no todo pecado lleva a la muerte.
El apóstol aquí nos habla de dos tipos de pecado, los que llevan a la muerte y los que no, es claro al afirmar que toda maldad es pecado, pero no todo pecado lleva a la muerte, o sea, que no toda maldad lleva a la muerte, eso quiere decir que hay pecados que son veniales, y otros que son mortales.
Sabemos que en el cielo no entrará nada manchado Apoc 21,27 ¿Qué pasa con las personas que mueren con pecados que no son de muerte?  La única salida válida y no contraria a las escrituras es que se purifiquen antes de llegar al Cielo. Recordemos que para poder ver a Dios, debemos estar en Santidad Hebreos 12,14, si hay manchas por leves que sean ya no hay santidad, por ello es necesario purgarlas. 

¿LAS ALMAS DEL PURGATORIO PUEDEN INTERCEDER POR NOSOTROS?

¿LAS ALMAS DEL PURGATORIO PUEDEN INTERCEDER POR NOSOTROS?
Formulamos la pregunta en torno a la debatida cuestión de si podemos invocar a las almas del purgatorio para que ellas intercedan por nosotros, alcanzándonos de Dios alguna gracia.

Las opiniones están divididas entre los teólogos. Hay razones fuertes por uno y otro lado; pero creemos que se puede llegar sin esfuerzo a un término medio razonable. Vamos a exponer las razones opuestas y luego precisaremos la solución que nos parece más probable.

ARGUMENTOS EN CONTRA

1. Es inútil invocarlas, puesto que no se enteran de nuestras peticiones. Los bienaventurados del cielo ven reflejados en la esencia divina todos nuestros deseos y peticiones, sobre todo los que tienen relación con ellos mismos; pero las almas del purgatorio no gozan todavía de la visión beatífica. Es inútil invocarlas 

2. Las almas del purgatorio, aunque son superiores a nosotros en cuanto a que son impecables, son inferiores en cuanto a la situación penal en que se encuentran. No están en estado de orar por nosotros, sino más bien de que nosotros oremos por ellas.

3. La oración litúrgica de la Iglesia es una oración perfecta, a la que nada le falta. Ahora bien: jamás se hace en ella la menor invocación a las almas del purgatorio para que nos ayuden con sus oraciones. Este silencio de la Iglesia es muy aleccionador.

4. Se concibe muy bien la invocación de los santos que gozan ya de Dios y no experimentan necesidad alguna. Pero parece poco delicado pedir algo a quién está sufriendo y necesita más de nosotros que nosotros de él.

5. Nadie da lo que no tiene. Y como el fondo substancial de todas nuestras peticiones ha de ser la bienaventuranza eterna, mal nos la puede obtener quien no la posee todavía. 


ARGUMENTOS A FAVOR

1. Las almas del purgatorio están unidas a nosotros por los vínculos de la caridad. Ahora bien: la caridad, como enseña Santo Tomás, es una amistad que supone el intercambio de los propios bienes.  Luego, si nosotros les ofrecemos nuestras oraciones, en justa reciprocidad caritativa nos ayudarán ellas con las suyas.  No olvidemos que conservan el recuerdo y el amor de los seres queridos y se abrazan, además, en una caridad universal.

2. No importa que no conozcan nuestras peticiones particulares. Saben muy bien que estamos llenos de necesidades y pueden pedir al Señor que nos ayude, aunque ignoren concretamente en qué. Tampoco sabemos nosotros si están o no en el purgatorio nuestros seres queridos y, sin embargo, les enviamos sufragios por si lo hubiera menester.  Aparte de que, como dice el mismo Santo Tomás, pueden enterarse de lo que ocurre en la tierra por lo que les digan los que van llegando al purgatorio, o el ángel de la guarda, o una especial revelación de Dios.

3. Es cierto que por su estado penal están en situación inferior a nosotros. Pero téngase en cuenta que la oración no se apoya en derecho alguno sobre la justicia de Dios, sino en la pura misericordia y liberalidad divina.  De lo contrario, habría que decir que los pecadores no pueden impetrar nada de la misericordia de Dios –lo que sería una herejía–, ya que su situación es muy inferior a la de las almas del purgatorio, que al fin y al cabo están en gracia y amistad con Dios y tienen asegurada su salvación eterna.  Por otra parte, la magnitud de sus sufrimientos no les impide el libre uso de sus facultades psicológicas, ya que el embotamiento de la mente, que en este mundo suele producir el dolor demasiado intenso, procede de las facultades orgánicas al servicio de la inteligencia. Las penas del purgatorio, aunque intensísimas, son de orden estrictamente espiritual.

4. El dogma de la comunión de los santos proporciona otro argumento muy fuerte. Hay una influencia mutua y como una especie de flujo y de reflujo entre las tres regiones de la Iglesia de Cristo: triunfante, purgante y militante.  Ahora bien: ¿en qué puede consistir esa influencia de la purgante sobre la militante sino en las oraciones que esas santas almas ofrezcan a Dios por nosotros? Esta ley es universal, y los lazos de la caridad que unen al purgatorio con la tierra caen bajo esta ley.

5. Es cierto, en fin, que la Iglesia nunca invoca en su liturgia a las almas del purgatorio. Pero sabe que la costumbre de invocarlas está extendidísima en todo el pueblo cristiano y nunca la ha prohibido ni desaconsejado.  Más aún: existe una oración dirigida a las almas del purgatorio que fue indulgenciada por León XIII (14 de diciembre de 1889).  En ella se pide a las lamas que intercedan ante Dios “por el Papa, la exaltación de la santa madre Iglesia y la paz de las naciones”.


SOLUCIÓN MÁS PROBABLE


Como se ve, los argumentos son fuertes por uno y otro lado. Teniendo en cuenta la parte de razón que tengan ambas opiniones y la práctica casi universal de los fieles de invocar en sus necesidades a las almas del purgatorio, nos parece que puede concluirse razonablemente lo siguiente: no hay inconveniente en invocar a las almas del purgatorio en nuestras necesidades; pero teniendo a nuestra disposición la poderosa intercesión de la Santísima Virgen y de los santos del cielo –muy superior en todo caso a la de las almas del purgatorio– y siendo poco delicado pedir una limosna al que en cierto sentido la necesita más que nosotros, hemos de preferir ofrecerles desinteresada y espléndidamente nuestros sufragios sin pedirles nada en retorno. Ya se encargarán ellas solas, a impulsos de la caridad y de la gratitud, de interceder por nosotros en la máxima medida en que puedan hacerlo ahora en el purgatorio y más tarde en el cielo.

INTENCIONES DEL PAPA

Cuando para obtener la indulgencia se prescribe orar por las intenciones del Papa, como pasa por ejemplo con el rezo del Santo rosario, se ha entendido siempre que las intenciones del Papa por las que se pide son:  La propagación de la fe, el retorno de los herejes, apóstatas y cismáticos a la verdadera fe, la paz de la Iglesia y las naciones, la conversión de los pecadores y la perseverancia de los justos, es, en consecuencia, un error aclarar que se pide por las intenciones de Francisco o de Benedicto XVI, o por el Papa Emérito, o tal o cual, claro está que en la oración personal se puede pedir por ellos, o por el Obispo de la diócesis o por el cura párroco, o el cura amigo, o el cura pariente, pero tener en claro cuales son las Intenciones del Papa para evitar engañar o ser engañados.

LA VIDA MÍSTICA

Se ha entendido tradicionalmente, que la mística es un camino de tres vías o etapas: la vía purgativa, la vía iluminativa y la vía unitiva. 

En la vía purgativa, se purga la memoria, entendida esta como potencia del alma para limpiarla de los apegos sensitivos que provienen del cuerpo. En palabras de San Juan de la Cruz: “Hay que perder el gusto por el apetito de las cosas”.  El apetito como tal no tiene por qué ser malo, pero sí lo es el apego o gusto que provoca en la memoria, porque la impide orientarse plenamente hacia Dios. La privación corporal y la oración son los principales medios purgativos. El estado en que se sume la memoria, en esta etapa, se llama esperanza.

En la vía iluminativa, se eleva el entendimiento hacia Dios, entendido este como potencia del alma. Una vez limpio el entendimiento de toda relación con las criaturas queda vacío para entregarse a la sabiduría, sabiduría en que se sabe sin necesidad de entender, esta experiencia en la mística se llama Fe.


Por último la vía unitiva, que consiste en la purificación de la voluntad, entendida esta como potencia del alma, en ella el alma alcanza el grado más perfecto de la unión con Dios, pues vaciado el hombre de su propia voluntad, que es lo más suyo, se entrega a Dios en el grado más perfecto de caridad.