LAS INDULGENCIAS (CUARTA PARTE)


33.       MISERICORDIA, DIOS MÍO (MISERERE)


Salmo 50 - CONFESIÓN DEL PECADOR ARREPENTIDO
Misericordia, Dios mío, por tu bondad;
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
En la sentencia tendrás razón,
en el juicio brillará tu rectitud.
Mira, que en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.
Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.
Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.
¡Oh Dios!, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.
Líbrame de la sangre, ¡oh Dios,
Dios, Salvador mío!,
y cantará mi lengua tu justicia.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
Los sacrificios no te satisfacen;
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado:
un corazón quebrantado y humillado
tú no lo desprecias.
Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.
34.       NOVENAS

Se concede indulgencia parcial al fiel cristiano que asista devotamente al piadoso ejercicio de la novena anterior a la solemnidad de Navidad, de Pentecostés o de la Inmaculada Concepción de santa María Virgen.


35.       USO DE OBJETOS PIADOSOS

El fiel cristiano que con piadosa actitud interna use algún objeto piadoso (crucifijo o cruz, rosario, escapulario, medalla), debidamente bendecido por cualquier sacerdote o diácono' gana Indulgencia parcial.

Si el objeto piadoso ha sido bendecido por el Sumo Pontífice o por cualquier Obispo, el fiel cristiano que use este objeto con sentimientos de piedad puede también ganar indulgencia plenaria en la solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo, pero añadiendo la profesión de fe, con cualquier fórmula legítima (credo de los apóstoles, Padre Nuestro, Avemaría y Gloria).


36.       OFICIOS PARVOS

Quedan enriquecidos con indulgencia parcial todos los Oficios parvos: (de la Pasión de nuestro Señor Jesucristo, del Sagrado Corazón de Jesús, de santa María Virgen, de la Inmaculada Concepción, de san José(El “Oficio parvo” es una práctica muy antigua de la devoción mariana en la Iglesia, en especial promovida por la “tradición inmaculista”. Proviene del siglo XV, cuando el papa Sixto IV instituyó la fiesta de la Inmaculada para el rito romano (28 febrero 1476) y encargó la confección del “Pequeño oficio” a semejanza del Oficio divino. A partir de entonces, las versiones de los textos se divulgaron, y la práctica devocional fue apoyada por los papas posteriores, hasta llegar a su cumbre con la proclamación del dogma de la Inmaculada (1854)).


37.       ORACIÓN PARA PEDIR VOCACIONES SACERDOTALES O RELIGIOSAS

Se concede indulgencia parcial al fiel cristiano que rece alguna oración aprobada para este fin por la autoridad eclesiástica.


38.       ORACIÓN MENTAL

Al fiel cristiano que haga piadosamente oración mental se le concede indulgencia parcial.


39        ORACIÓN POR NUESTRO PONTÍFICE

Oremos por nuestro Pontífice, el Papa ________________. El Señor lo guarde y lo conserve con vida, para que sea dichoso en la tierra, y no lo entregue a la saña de sus enemigos. Indulgencia parcial


40.       OH SAGRADO BANQUETE

¡Oh sagrado banquete, en que Cristo es nuestra comida, se celebra el memorial de su pasión, el alma se llena de gracia y se nos da la prenda de la gloria futura! Indulgencia parcial


41.       PARTICIPACIÓN EN LA PREDICACIÓN SAGRADA

Se concede indulgencia parcial al fiel cristiano que asista atenta y devotamente a la predicación sagrada de la Palabra de Dios.

Se concede indulgencia plenaria al fiel cristiano que durante la santa Misión escuche algunos sermones y además asista a la solemne conclusión de la Misión.


42        PRIMERA COMUNIÓN

Tanto a los fieles cristianos que por primera vez se acercan a la sagrada comunión como a los que piadosamente los acompañan se les concede indulgencia plenaria.

Primera misa de los neo-sacerdotes

Se concede indulgencia plenaria al sacerdote que en un día determinado celebra la primera misa en presencia del pueblo, y a los fieles que asistan devotamente a esta misa.


43        ORACIÓN POR LA UNIDAD DE LOS CRISTIANOS

Dios omnipotente y misericordioso, que por medio de tu Hijo has querido unir en un solo pueblo a gente tan diversa, haz, te pedimos, que cuantos nos gloriamos de llamarnos cristianos, rechazando toda división, seamos una sola cosa en la verdad y en la caridad, y que todos los hombres, iluminados por la fe verdadera, formemos una misma Iglesia, animada por la comunión fraterna. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén. Indulgencia parcial


45        RETIRO MENSUAL

Se concede indulgencia parcial al fiel cristiano que participe en un retiro mensual.


46        SEÑOR, DALES EL DESCANSO (REQUIEM AETERNAM)

Señor, dales el descanso eterno, y brille sobre ellos la luz eterna. Descansen en paz. Amén. Indulgencia parcial, aplicable solamente a las almas del purgatorio.


47        SEÑOR, A TODOS LOS QUE POR AMOR

Señor, a todos los que por amor a ti se han hecho nuestros bienhechores, dígnate recompensarlos con la vida eterna. Amén. Indulgencia parcial


48        ROSARIO MARIANO

Indulgencia plenaria si el rezo del rosario se hace en una iglesia u oratorio, o en familia, en una comunidad religiosa, en una asociación piadosa; parcial, fuera de estas circunstancias.

El rosario es una determinada manera de orar en la que distinguimos quince decenas de Avemarías, intercalando la oración del Señor, y meditando piadosamente en cada una de estas decenas los misterios de nuestra redención.  Sin embargo, se introdujo la costumbre de llamar también "rosario" a una tercera parte del mismo.

Respecto a la indulgencia plenaria se establece lo siguiente:

1.         Basta el rezo de sólo una tercera parte del rosario:  pero las cinco decenas deben rezarse seguidas.

2.         A la oración vocal hay que añadir la piadosa meditación de los misterios.

3.         En el rezo público, los misterios deben enriquecerse de acuerdo con la costumbre admitida en cada lugar; en el rezo privado, basta con que el fiel cristiano junte a la oración vocal la meditación de los misterios.

4.         Entre los Orientales, donde no existe la práctica de esta devoción, los patriarcas pueden establecer otras oraciones en honor de santa María Virgen (por ejemplo, entre los bizantinos el himno "Akathistos", o el oficio "Paraclisis"), que gozarán de las mismas indulgencias que el rosario.*


49        HIMNO: "AKÁTHISTOS

Se concede indulgencia plenaria a los fieles que bajo las debidas condiciones -confesión sacramental, comunión eucarística y oración por las intenciones del Sumo Pontífice-, recite el himno "Akáthistos" en una iglesia u oratorio, en familia, en una comunidad religiosa o en una asociación piadosa. Y será parcial en otras circunstancias


AKATHISTOS

Salve, por ti resplandece la dicha;

Salve, por ti se eclipsa la pena.

Salve, levantas a Adán, el caído;

Salve, rescatas el llanto de Eva.

Salve, oh cima encumbrada a la mente del hombre;

Salve, abismo insondable a los ojos del ángel.

Salve, tú eres de veras el trono del Rey;

Salve, tú llevas en ti al que todo sostiene.

Salve, lucero que el Sol nos anuncia;

Salve, regazo del Dios que se encarna.

Salve, por ti la creación se renueva;

Salve, por ti el Creador nace niño.

Salve, ¡Virgen y Esposa!

Salve, ¡Virgen y Esposa!

Salve, tú guía al eterno consejo;

Salve, tú prenda de arcano misterio.

Salve, milagro primero de Cristo;

Salve, compendio de todos los dogmas.

Salve, celeste escalera que Dios ha bajado;

Salve, oh puente que llevas los hombres al cielo.

Salve, de angélicos coros solemne portento;

Salve, de turba infernal lastimero flagelo.

Salve, inefable, la Luz alumbraste;

Salve, a ninguno dijiste el secreto.

Salve, del docto rebasas la ciencia;

Salve, del fiel iluminas la mente.

Salve, ¡Virgen y Esposa!

Salve, ¡Virgen y Esposa!

Salve, oh tallo del verde Retoño;

Salve, oh rama del Fruto incorrupto.

Salve, al pío Arador tú cultivas;

Salve, tú plantas quien planta la vida.

Salve, oh campo fecundo - de gracias copiosas;

Salve, oh mesa repleta - de dones divinos.

Salve, un Prado germinas - de toda delicia;

Salve, al alma preparas - Asilo seguro.

Salve, incienso de grata plegaria;

Salve, ofrenda que el mundo concilia.

Salve, clemencia de Dios para el hombre;

Salve, del hombre con Dios confianza.

Salve, ¡Virgen y Esposa!

Salve, Nutriz del Pastor y Cordero;

Salve, aprisco de fieles rebaños.

Salve, barrera a las fieras hostiles;

Salve, ingreso que da al Paraíso.

Salve, por ti con la tierra - exultan los cielos;

Salve, por ti con los cielos - se alegra la tierra.

Salve, de Apóstoles boca - que nunca enmudece;

Salve, de Mártires fuerza - que nadie somete.

Salve, de fe inconcuso cimiento;

Salve, fulgente estandarte de gracia.

Salve, por ti es despojado el averno;

Salve, por ti revestimos la gloria.

Salve, ¡Virgen y Esposa!

Salve, oh Madre del Sol sin ocaso;

Salve, aurora del místico Día.

Salve, tú apagas hogueras de errores;

Salve, Dios Trino al creyente revelas.

Salve, derribas del trono - al tirano enemigo;

Salve, nos muestras a Cristo - el Señor y el Amigo.

Salve, nos has liberado - de bárbaros ritos;

Salve, nos has redimido - de acciones de barro.

Salve, destruyes el culto del fuego;

Salve, extingues las llamas del vicio.

Salve, camino a la santa templanza;

Salve, alegría de todas las gentes.

Salve, ¡Virgen y Esposa!

Salve, levantas al género humano;

Salve, humillas a todo el infierno.

Salve, conculcas engaños y errores;

Salve, impugnas del ídolo el fraude.

Salve, oh mar que sumerge - al cruel enemigo;

Salve, oh roca que das de beber - a sedientos de Vida.

Salve, columna de fuego - que guía en tinieblas;

Salve, amplísima nube - que cubres el mundo.

Salve, nos diste el Maná verdadero;

Salve, nos sirves Manjar de delicias.

Salve, oh tierra por Dios prometida;

Salve, en ti fluyen la miel y la leche.

Salve, ¡Virgen y Esposa!

Salve, azucena de intacta belleza;

Salve, corona de noble firmeza.

Salve, la suerte futura revelas;

Salve, la angélica vida desvelas.

Salve, frutal exquisito - que nutre a los fieles;

Salve, ramaje frondoso - que a todos cobija.

Salve, llevaste en el seno - quien guía al errante;

Salve, al mundo entregaste - quien libra al esclavo.

Salve, plegaria ante el Juez verdadero;

Salve, perdón del que tuerce el sendero.

Salve, atavío que cubre al desnudo;

Salve, del hombre supremo deseo.

Salve, ¡Virgen y Esposa!

Salve, mansión que contiene el Inmenso;

Salve, dintel del augusto Misterio.

Salve, de incrédulo equívoco anuncio;

Salve, del fiel inequívoco orgullo.

Salve, carroza del Santo - que portan querubes;

Salve, sitial del que adoran - sin fin serafines.

Salve, tú sólo has unido - dos cosas opuestas:

Salve, tú sola a la vez - eres Virgen y Madre.

Salve, por ti fue borrada la culpa;

Salve, por ti Dios abrió el Paraíso.

Salve, tú llave del Reino de Cristo;

Salve, esperanza de bienes eternos.

Salve, ¡Virgen y Esposa!

Salve, sagrario de arcana Sapiencia;

Salve, despensa de la Providencia.

Salve, por ti se confunden los sabios;

Salve, por ti el orador enmudece.

Salve, por ti se aturden - sutiles doctores;

Salve, por ti desfallecen - autores de mitos;

Salve, disuelves enredos - de agudos sofistas;

Salve, rellenas las redes - de los Pescadores.

Salve, levantas de honda ignorancia;

Salve, nos llenas de ciencia superna.

Salve, navío del que ama salvarse;

Salve, oh puerto en el mar de la vida.

Salve, ¡Virgen y Esposa!

Salve, columna de sacra pureza;

Salve, umbral de la vida perfecta.

Salve, tú inicias la nueva progenie;

Salve, dispensas bondades divinas.

Salve, de nuevo engendraste - al nacido en deshonra;

Salve, talento infundiste - al hombre insensato.

Salve, anulaste a Satán - seductor de las almas;

Salve, nos diste al Señor - sembrador de los castos.

Salve, regazo de nupcias divinas;

Salve, unión de los fieles con Cristo.

Salve, de vírgenes Madre y Maestra;

Salve, al Esposo conduces las almas.

Salve, ¡Virgen y Esposa!

Salve, oh rayo del Sol verdadero;

Salve, destello de Luz sin ocaso.

Salve, fulgor que iluminas las mentes;

Salve, cual trueno enemigos aterras.

Salve, surgieron de ti - luminosos misterios;

Salve, brotaron en ti - caudalosos arroyos.

Salve, figura eres tú - de salubre piscina;

Salve, tú limpias las manchas - de nuestros pecados.

Salve, oh fuente que lavas las almas;

Salve, oh copa que vierte alegría.

Salve, fragancia de ungüento de Cristo;

Salve, oh Vida del sacro Banquete.

Salve, ¡Virgen y Esposa!

Salve, oh tienda del Verbo divino;

Salve, más grande que el gran Santuario.

Salve, oh Arca que Espíritu dora;

Salve, tesoro inexhausto de vida.

Salve, diadema preciosa - de reyes devotos;

Salve, orgullo glorioso - de sacros ministros.

Salve, firmísimo alcázar - de toda la Iglesia;

Salve, muralla invencible - de todo el Imperio.

Salve, por ti enarbolamos trofeos;

Salve, por ti sucumbió el adversario.

Salve, remedio eficaz de mi carne;

Salve, inmortal salvación de mi alma.

Salve, ¡Virgen y Esposa!


49        CELEBRACIONES JUBILARES DE LA ORDENACIÓN SACERDOTAL

Se concede indulgencia plenaria al sacerdote que en el 25, 50 y 60 aniversario de su ordenación sacerdotal renueva ante Dios el propósito de cumplir fielmente los deberes de su vocación.

Los fieles cristianos que acompañen al sacerdote en la celebración de la misa jubilar pueden ganar ellos también indulgencia plenaria.


50        LECTURA DE LA SAGRADA ESCRITURA

Se concede indulgencia parcial al fiel cristiano que lea la sagrada Escritura con la veneración debida a la palabra divina y a manera de lectura espiritual.  La indulgencia será plenaria si lo hace por espacio de media hora por lo menos.


51        DIOS TE SALVE, REINA Y MADRE

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clemente, oh piadosa, oh dulce Virgen María!  Indulgencia parcial


52        SANTA MARÍA, SOCORRE A LOS DESGRACIADOS

Santa María, socorre a los desgraciados, ayuda a los apocados, consuela a los afligidos, ruega por el pueblo, preocúpate por el clero, intercede por las mujeres; que experimenten tu ayuda cuantos te recuerdan con piedad. Indulgencia parcial


53        SANTOS APÓSTOLES, PEDRO Y PABLO

Santos apóstoles Pedro y Pablo, interceded por nosotros.

Protege Señor, a tu pueblo y, ya que confía en la protección de tus apóstoles Pedro y Pablo, guárdalo y protégelo siempre. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén. Indulgencia parcial


54        CULTO DE LOS SANTOS

Al fiel cristiano que en el día de la celebración litúrgica de cualquier santo rece en su honor una oración tomada del Misal Romano, u otra aprobada por la legítima autoridad, se le concede indulgencia parcial.


55        SEÑAL DE LA CRUZ

Se concede indulgencia parcial al fiel cristiano que haga la señal de la cruz diciendo las palabras de costumbre: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.


56        VISITA A LAS IGLESIAS ESTACIONALES

Al fiel cristiano que visite devotamente una iglesia estacional en su día propio, se le concede indulgencia parcial; si además asiste a las sagradas funciones que se realizan por la mañana o por la tarde, la indulgencia será plenaria


57        BAJO TU PROTECCIÓN

Bajo tu protección nos acogemos, santa Madre de Dios; no deseches las súplicas que te dirigimos en nuestras necesidades; antes bien, líbranos siempre de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita. indulgencia parcial


58        SÍNODO DIOCESANO

Se concede una sola vez indulgencia plenaria al fiel cristiano que, mientras dura el Sínodo diocesano, -visite piadosamente la iglesia en que se celebra el Sínodo y rece allí el Padrenuestro y el Credo.


59        ADORAD POSTRADOS (TANTUM ERGO)

Adorad postrados

este Sacramento.

Cesa el viejo rito;

se establece el nuevo.

Dudan los sentidos

y el entendimiento:

que la fe

lo supla con asentimiento.

Himnos de alabanza,

bendición y obsequio;

por igual la gloria

y el poder y el reino

al eterno Padre

con el Hijo eterno

y el divino Espíritu,

que procede de ellos. Amén.

V/. Les diste pan del cielo.

R/. Que contiene en sí todo deleite.

Oremos: Oh Dios que en este sacramento admirable nos dejaste el memorial de tu pasión, te pedimos nos concedas venerar de tal modo los sagrados misterios de tu cuerpo y de tu sangre, que experimentemos constantemente en nosotros el fruto de tu redención. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Al fiel cristiano que rece piadosamente las mencionadas estrofas se le concede indulgencia parcial.  La indulgencia será plenaria el jueves santo después de la misa de la Cena del Señor y en la acción litúrgica de la solemnidad del Santísimo Cuerpo y Sangre de Cristo.


60        TE DEUM

Al fiel cristiano que recite en acción de gracias el himno Te Deum, se le concede indulgencia parcial.  La indulgencia será plenaria si lo recita públicamente el último día del año.


A ti, oh Dios, te alabamos,

 a ti, Señor, te reconocemos.

 A ti, eterno Padre,

 te venera toda la creación.

 Los ángeles todos, los cielos

 y todas las potestades te honran.

 Los querubines y serafines

 te cantan sin cesar:

 Santo, Santo, Santo es el Señor,

 Dios de los ejércitos.

 Los cielos y la tierra

 están llenos de la majestad de tu gloria.

 A ti te ensalza el glorioso coro de los apóstoles,

 la multitud admirable de los profetas,

 el blanco ejército de los mártires.

A ti la Iglesia santa,

 extendida por toda la tierra,te aclama:

 Padre de inmensa majestad,

 Hijo único y verdadero, digno de adoración,

 Espíritu Santo, defensor.

 Tú eres el Rey de la gloria, Cristo.

 Tú eres el Hijo único del Padre.

 Tú, para liberar al hombre,

 aceptaste la condición humana sin desdeñar el seno de la Virgen.

 Tú, rotas las cadenas de la muerte,

 abriste a los creyentes el Reino de los Cielos.

 Tú sentado a la derecha de Dios

 en la gloria del Padre.

 Creemos que un día has de venir como juez.

 Te rogamos, pues, que vengas en ayuda de tus siervos,

 a quienes redimiste con tu preciosa sangre.

 Haz que en la gloria eterna

 nos asociemos a tus santos.

 Salva a tu pueblo, Señor,

 y bendice tu heredad.

 Sé su pastor

 y ensálzalo eternamente.

 Día tras día te bendecimos

 y alabamos tu nombre para siempre,

 por eternidad de eternidades.

 Dígnate, Señor, en este día

 guardarnos del pecado.

 Ten piedad de nosotros, Señor,

 ten piedad de nosotros.

 Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros,

 como lo esperamos de ti.

 En ti, Señor, confié,

 no me veré defraudado para siempre


61        VENI, CREATOR

Al fiel cristiano que rece devotamente el himno Ven, Espíritu creador, se le concede indulgencia parcial. La indulgencia será plenaria el día 1 de enero y en la solemnidad de Pentecostés, si este himno se reza públicamente.


62        VEN, ESPÍRITU SANTO

Ven, Espíritu Santo, llena los corazones de tus fieles y enciende en ellos la llama de tu amor. Indulgencia parcial


63        VÍA CRUCIS

Al fiel cristiano que practique el piadoso ejercicio del Vía crucis se le concede indulgencia plenaria.

Con el piadoso ejercicio del Vía crucis se actualiza el recuerdo de los sufrimientos que soportó el divino Redentor en el camino desde el pretorio de Pilato, donde fue condenado a muerte, hasta el monte de la Calavera o Calvario, donde murió en la cruz por nuestra salvación.

Para ganar indulgencia plenaria se establece lo siguiente:

1. El piadoso ejercicio debe practicarse ante las estaciones del Vía crucis legítimamente erigidas.

2. Para erigir el Vía crucis se requieren catorce cruces, a las que provechosamente se acostumbra añadir otros tantos cuadros o imágenes que representan las estaciones de Jerusalén.

3. Según la costumbre más extendida, este piadoso ejercicio consta de catorce lecturas piadosas, a las que se añaden algunas oraciones vocales.  No obstante, para realizar este piadoso ejercicio, se requiere únicamente la piadosa meditación de la Pasión y Muerte del Señor, sin que sea necesaria una consideración sobre cada uno de los misterios de las estaciones.

4. Se requiere el paso de una estación a otra.

Si el piadoso ejercicio se practica públicamente y el movimiento de todos los presentes no puede efectuarse sin evitar el desorden, basta con que quien dirige el ejercicio se traslade a cada estación, sin que los demás se muevan de su lugar.

5. Los que están legítimamente impedidos pueden ganar la misma indulgencia, si al menos por un tiempo, por ejemplo, un cuarto de hora, se dedican a la piadosa lectura y meditación de la Pasión y Muerte del Señor Jesucristo.

6. Al piadoso ejercicio del Vía crucis se asimilan, también en lo que se refiere a la consecución de la indulgencia, otros piadosos ejercicios, aprobados por la autoridad competente, en los que se recuerda la Pasión y Muerte del Señor, sin prescindir de las dichas catorce estaciones.


64        VISITA, SEÑOR

Visita, Señor, esta habitación: aleja de ella las insidias del enemigo; que tus santos ángeles habiten en ella y nos guarden en paz, y que tu bendición permanezca siempre con nosotros. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. Indulgencia Parcial

65        VISITA A LA IGLESIA PARROQUIAL

Se concede indulgencia plenaria al fiel cristiano que visite la iglesia parroquial:

- en el día de la fiesta titular;

- el día 2 de agosto, en que coincide la indulgencia de la "Porciúncula".

Una y otra indulgencia podrán ganarse tanto en el día anteriormente designado como en otro día que establezca el Ordinario en provecho de los fieles.

Gozan de las mismas indulgencias la iglesia catedral y, si la hay, la iglesia concatedral, aunque no sean parroquiales, y también las Iglesias parroquiales.'

En esta piadosa visita, se reza la oración del Señor y el símbolo de la fe (Padrenuestro y Credo).


66        VISITA A UNA IGLESIA O ALTAR EN EL DÍA DE LA DEDICACIÓN

Se concede indulgencia plenaria al fiel cristiano que visite piadosamente una iglesia o altar, en el mismo día de la dedicación y rece allí el Padrenuestro y el Credo.


67        VISITA A UNA IGLESIA U ORATORIO EN LA CONMEMORACIÓN DE TODOS LOS FIELES DIFUNTOS

Se concede indulgencia plenaria, aplicable sólo a las almas del purgatorio, a los fieles cristianos que, el día en que se celebra la Conmemoración de todos los fieles difuntos, visiten piadosamente una iglesia u oratorio.

Dicha indulgencia podrá ganarse, o en el día antes indicado, o con el consentimiento del Ordinario, el domingo anterior o posterior, o en la solemnidad de Todos los Santos.

En esta piadosa visita, se reza la oración del Señor y el símbolo de la fe (Padrenuestro y Credo.


68        VISITA A UNA IGLESIA U ORATORIO DE RELIGIOSOS EN EL DÍA DE SU SANTO FUNDADOR

Se concede indulgencia plenaria al fiel cristiano que visite piadosamente una iglesia u oratorio de Religiosos en el día de su santo fundador y rece allí el Padrenuestro y el Credo


69        VISITA PASTORAL

Al fiel cristiano que visite piadosamente una iglesia u oratorio durante el tiempo en que se practica en ellos la visita pastoral se le concede indulgencia parcial; se le concede una sola vez indulgencia plenaria, si durante el mismo tiempo asiste a la función sagrada que preside el visitador.


70        RENOVACIÓN DE LAS PROMESAS DEL BAUTISMO

Se concede indulgencia parcial al fiel cristiano que renueve las promesas del bautismo, valiéndose de cualquier fórmula usual:  si lo hace en la celebración de la Vigilia pascual o en el día aniversario de su bautismo, gana indulgencia plenaria.



INVOCACIONES PIADOSAS (jaculatorias)

Por lo que se refiere a cualquier invocación piadosa, hay que tener en cuenta lo siguiente:

1. La invocación, en cuanto a la indulgencia, ya no se considera una obra distinta o completa, sino como un complemento de la obra, con el cual el fiel cristiano, en el cumplimiento de sus obligaciones y en el sufrimiento de las dificultades de la vida, eleva su alma a Dios con humilde confianza. Por tanto, la invocación piadosa complementa la elevación del alma; y ambas son como una piedra preciosa que se engasta en las actividades corrientes y las embellece, como la sal que condimenta adecuadamente estas actividades.

2. Es preferible aquella invocación que mejor corresponde a las circunstancias y estado de ánimo del momento; y ésta, o bien sale espontáneamente del corazón, o bien se elige entre aquellas que ya hace tiempo han sido admitidas por la práctica de los fieles cristianos, y de las cuales se añade más adelante una breve lista

3. La invocación puede ser muy breve, expresada en una o pocas palabras, o concebida sólo mentalmente.

Invocaciones introducidas por la costumbre presentadas a modo de ejemplo:

1. Te adoramos, oh Cristo, y te bendecimos, porque con tu cruz has redimido al mundo.

2. Bendita sea la santa Trinidad.

3. Cristo vence, Cristo reina, Cristo impera.

4. Corazón de Jesús, ardiente de amor a nosotros, inflama nuestro corazón en el amor a ti.

5. Corazón de Jesús, en ti confío.

6. Corazón de Jesús, todo por ti.

7. Sagrado Corazón de Jesús, ten piedad de nosotros.

8. Dios mío y todo mi bien.

9. ¡Oh Dios! ten compasión de este pecador.

10. Permite que te alabe, Virgen sagrada; dame fuerza contra tus enemigos.

11 Enséñame a cumplir tu voluntad ya que tú eres mi Dios.

12. Señor, auméntanos la fe.

13. Señor, que se realice la unidad de las mentes en la verdad y la unidad de los corazones en la caridad.

14. ¡Señor, sálvanos que nos hundimos!

15. ¡Señor mío y Dios mío!

16. Dulce corazón de María, sé mi salvación.

17. Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.

18. Jesús, María, José.

19. Jesús, José y María os doy el corazón y el alma mía; Jesús, José y María, asistidme en mi última agonía; Jesús, José y María, descanse en paz con vos el alma mía.

20. Jesús, manso y humilde de corazón, haz nuestro corazón semejante al tuyo.

21. Sea alabado y adorado por siempre el santísimo Sacramento.

22. Quédate con nosotros, Señor.

23. Madre dolorosa, ruega por nosotros.

24. Madre mía, confianza mía.

25. Envía, Señor, obreros a tu mies.

26. Que nos bendiga la Virgen María, junto con su santísimo Hijo.

27. Dios te salve, cruz, única esperanza.

28. Santos y santas de Dios, interceded por nosotros.

29. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios, para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.

30. Padre, a tus manos encomiendo mi espíritu.

31. Jesús, Señor compasivo, dales el descanso eterno.

32. Reina concebida sin pecado original, ruega por nosotros.

33. Santa Madre de Dios, siempre Virgen María, intercede por nosotros.

34. Santa María, Madre de Dios, ruega por mí.

35. Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo.

LAS INDULGENCIAS (TERCERA PARTE)



Enumeración de las Concesiones por orden alfabético, de las actividades, de las oraciones, de las prácticas de piedad que están indulgenciadas y la clase de indulgencia que tiene.  Desde Pablo VI no se habla del número de días de indulgencia que una práctica piadosa concede.  En consecuencia es impropio decir que una práctica tienen 100, 200, 300 o cualquier cifra de días de indulgencia.  Simplemente produce Indulgencia parcial o total.  



 1.         QUE TU GRACIA, SEÑOR

Que tu gracia, Señor, inspire, sostenga y acompañe nuestras obras, para que nuestro trabajo comience en ti, como en su fuente, y tienda siempre a ti, como a su fin. Amén.
Indulgencia parcial

2.         ACTOS DE LAS VIRTUDES TEOLOGALES Y DE CONTRICIÓN
Se concede indulgencia parcial al fiel cristiano que rece piadosamente los actos de las virtudes teologales y el de contrición, que va unido a ellas, usando para ello cualquier fórmula legítima.  Cada uno de estos actos está enriquecido con indulgencia parcial.

3.         ADORACIÓN DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO
Se concede indulgencia parcial al fiel cristiano que visite el Santísimo Sacramento para adorarlo; si lo hace por espacio de media hora por lo menos, la indulgencia será plenaria.

4.         TE ADORO DEVOTAMENTE
Se concede indulgencia parcial al fiel cristiano que rece piadosamente la oración rimada Te adoro devotamente.
Te adoro con devoción, Dios escondido,
oculto verdaderamente bajo estas apariencias.
A Ti se somete mi corazón por completo,
y se rinde totalmente al contemplarte.
Al juzgar de Ti, se equivocan la vista, el tacto, el gusto;
pero basta el oído para creer con firmeza;
creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios:
nada es más verdadero que esta Palabra de verdad.
En la Cruz se escondía sólo la Divinidad,
pero aquí se esconde también la Humanidad;
sin embargo, creo y confieso ambas cosas,
y pido lo que pidió aquel ladrón arrepentido.
No veo las llagas como las vio Tomás
pero confieso que eres mi Dios:
haz que yo crea más y más en Ti,
que en Ti espere y que te ame.
¡Memorial de la muerte del Señor!
Pan vivo que das vida al hombre:
concede a mi alma que de Ti viva
y que siempre saboree tu dulzura.
Señor Jesús, Pelícano bueno,
límpiame a mí, inmundo, con tu Sangre,
de la que una sola gota puede liberar
de todos los crímenes al mundo entero.
Jesús, a quien ahora veo oculto, te ruego,
que se cumpla lo que tanto ansío:
que al mirar tu rostro cara a cara,
sea yo feliz viendo tu gloria.
Amén.

5.         AQUÍ ESTAMOS
Aquí estamos, Señor, Espíritu Santo, aquí estamos, agobiados por el peso de nuestros pecados, pero particularmente congregados en tu nombre.
Ven a nosotros, quédate con nosotros y dígnate penetrar en nuestros corazones.
Enséñanos lo que tenemos que hacer, hacia dónde hemos de tender y muéstranos cuál ha de ser nuestro objetivo, para que, con tu ayuda, podamos complacerte en todo.
Sé tú el único inspirador y autor de nuestras decisiones, tú que eres el único que, con Dios Padre y su Hijo, posees un nombre glorioso.
No permitas que obremos contra justicia, tú que amas al máximo la equidad. Que la ignorancia no nos extravíe, que el favoritismo no nos doblegue, que no nos dejemos sobornar por favores, dádivas o influencias.
Que el don de tu gracia nos una eficazmente a ti, de manera que estemos identificados contigo y en nada nos desviemos de la verdad; para que así reunidos en tu nombre, en todos los asuntos moderemos la justicia con la piedad; de este modo lograremos en esta vida una plena sintonía contigo, y en la otra alcanzaremos por nuestra buena conducta el premio eterno. Amén.
Esta oración, que se acostumbra rezar antes de una reunión para tratar en común algún asunto, está enriquecida con indulgencia parcial.

6.         A TI, BIENAVENTURADO SAN JOSÉ
A ti, bienaventurado san José, acudimos en nuestra tribulación, y después de implorar el auxilio de tu santísima esposa, solicitamos también confiadamente tu patrocinio. Por aquella caridad con que la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, te tuvo unido y por el paterno amor con que abrazaste al niño Jesús, humildemente te suplicamos que vuelvas benigno los ojos a la herencia que con su sangre adquirió Jesucristo, y con su poder y auxilio socorras nuestras necesidades.  Protege, oh providentísimo custodio de la divina familia, a la escogida descendencia de Jesucristo; aparta de nosotros toda mancha de error o de corrupción; asístenos propicio desde el cielo, fortísimo libertador nuestro, en esta lucha con el poder de las tinieblas; así ahora defiende a la Iglesia santa de Dios de las asechanzas de sus enemigos y de toda adversidad, y a cada uno de nosotros protégenos con perpetuo patrocinio, para que, a ejemplo tuyo y sostenidos por tu auxilio, podamos santamente vivir, piadosamente morir y alcanzar en los cielos la eterna bienaventuranza. Amén.
Indulgencia parcial

7.         TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR
Te damos gracias por todos tus beneficios, oh Dios omnipotente, tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén. Indulgencia parcial

8.         ÁNGEL DE DIOS
Ángel de Dios, tú que eres mi custodio, a mí, que he sido encomendado a ti por la piedad celestial, ilumíname, guárdame, dirígeme y guíame. Amén. Indulgencia parcial

9.         EL ÁNGEL DEL SEÑOR (ÁNGELUS) Y REINA DEL CIELO
a) En el tiempo ordinario
V. El ángel del Señor anunció a María.
R. Y concibió del Espíritu Santo. (Dios te salve, María).
V. He aquí la esclava del Señor.
R. Hágase en mí según tu palabra. (Dios te salve, María).
V. Y el Verbo se hizo carne.
R. Y habitó entre nosotros (Dios te salve, María).
V. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.
Oremos: Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros, que, por el anuncio del ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo, para que lleguemos por su pasión y su cruz a la gloria de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

b) En el tiempo pascual
Reina del cielo, alégrate, aleluya,
porque el Señor, a quien has merecido llevar, aleluya, ha resucitado, según su palabra, aleluya.
Ruega al Señor por nosotros, aleluya.
V. Goza y alégrate, Virgen María. Aleluya.
R. Porque resucitó verdaderamente el Señor. Aleluya.
Oremos: Oh Dios, que por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, has llenado el mundo de alegría, concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María, llegar a alcanzar los gozos eternos. Por Jesucristo nues-tro Señor. Amén.
Se concede indulgencia parcial al fiel cristiano que rece piadosamente las preces anteriores, de acuerdo con el tiempo litúrgico que corresponda.

Según la costumbre, estas preces se acostumbran a rezar al amanecen al mediodía y al atardecer

10.       ALMA DE CRISTO
Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, purifícame.
Pasión de Cristo, confórtame.
Oh Buen Jesús, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme. En la hora de mi muerte,
llámame y mándame ir a ti,
para que con tus santos te alabe
por los siglos de los siglos. Amén. Indulgencia parcial

11.       VISITA A LAS BASÍLICAS PATRIARCALES DE ROMA
Se concede indulgencia plenaria al fiel cristiano que visite piadosamente una de las cuatro basílicas de Roma, rezando en ellas el Padrenuestro y el Credo:
1) en el día de la fiesta titular;
2) en cualquier día de fiesta de precepto;
3) una vez al año, en otro día que elija el mismo fiel cristiano.

12.       Bendición papal
Al fiel cristiano que reciba piadosa y devotamente, aunque sea sólo a través de la radio o la televisión, la bendición impartida por el Sumo Pontífice Urbi et Orbi o por el Obispo a los fieles encomendados a su cura pastoral, se le concede indulgencia plenaria.

13.       VISITA AL CEMENTERIO
Al fiel cristiano que visite piadosamente un cementerio y que en su mente ore por los difuntos, se le concede indulgencia, aplicable sólo a las almas del Purgatorio; desde el día 1 hasta el 8 de noviembre todos los días plenaria; los demás días del año será parcial.

14.       VISITA AL CEMENTERIO DE LOS ANTIGUOS CRISTIANOS O "CATACUMBAS"
Al fiel cristiano que visite devotamente el cementerio de los antiguos cristianos o "catacumbas", se le concede indulgencia parcial.

15.       COMUNIÓN ESPIRITUAL
El acto de Comunión espiritual, realizada con cualquier fórmula, está enriquecido con indulgencia parcial.

16.       CREO EN DIOS
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
Se concede indulgencia parcial al fiel cristiano que rece piadosamente el anterior símbolo de los apóstoles o el símbolo niceno-constantinopolitano.

17.       ADORACIÓN DE LA CRUZ
Se concede indulgencia plenaria al fiel cristiano que el viernes santo de la Pasión y Muerte del Señor asista piadosamente a la adoración de la cruz en la solemne acción litúrgica.

|8.       OFICIO DE DIFUNTOS
Se concede indulgencia parcial al fiel cristiano que rece piadosamente Laudes y Vísperas del Oficio de difuntos.

19.       DESDE LO HONDO (DE PROFUNDIS)
1Desde lo hondo a ti grito, Señor;
2Señor, escucha mi voz;
 estén tus oídos atentos
 a la voz de mi súplica.
3Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
 ¿Quién podrá resistir?
4Pero de ti procede el perdón,
 y así infundes respeto.
5Mi alma espera en el Señor,
 espera en su palabra;
6mi alma aguarda al Señor,
 más que el centinela la aurora.
7Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
8y él redimirá a Israel
de todos sus delitos
Al fiel cristiano que rece devotamente el salmo Desde lo hondo (Sal 129 (130)) se le concede indulgencia parcial.

20.       DOCTRINA CRISTIANA
Al fiel cristiano que trabaje en enseñar o aprender la doctrina cristiana se le concede indulgencia parcial.
N.B.: El que, movido por el espíritu de fe y de caridad, enseña la doctrina cristiana puede ganar indulgencia parcial, según la concesión general núm. II.  Por esta nueva concesión la indulgencia parcial queda confirmada en favor del que enseña la doctrina cristiana y se extiende también al que la aprende.

21.       SEÑOR, DIOS TODOPODEROSO
Señor, Dios todopoderoso, que nos has hecho llegar al comienzo de este día, sálvanos hoy con tu poder, para que no caigamos en ningún pecado, sino que nuestras palabras, pensamientos y acciones sigan el camino de tus mandamientos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. Indulgencia parcial

22.       MÍRAME, OH BUENO Y DULCÍSIMO JESÚS
Mírame, oh bueno y dulcísimo Jesús: en tu presencia me postro de rodillas, y con el mayor fervor de mi alma te pido y suplico que imprimas en mi corazón vivos sentimientos de fe, esperanza y caridad, verdadero dolor de mis pecados y propósito firmísimo de enmendarme; mientras con gran afecto y dolor considero y contemplo en mi alma tus cinco llagas, teniendo ante mis ojos aquello que ya el profeta David ponía en tus labios acerca de ti: "Me taladran las manos y los pies, puedo contar todos mis huesos" (Sal 21 (22), 17-18).
Al fiel cristiano que rece piadosamente esta oración ante la imagen de Jesucristo crucificado, después de la comunión, se le concede indulgencia plenaria en cualquier viernes del tiempo de Cuaresma; en los demás días del año, indulgencia parcial.

23.       REUNIÓN EUCARÍSTICA
Se concede indulgencia plenaria a los fieles que participen devotamente en el solemne rito eucarístico, con el que suele concluirse una reunión.

24.       SEÑOR, PADRE SANTO
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, escucha nuestra oración, y dígnate enviar del cielo a tu santo ángel, para que custodie, anime, proteja, visite y defienda a todos los que moran en esta casa Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. Indulgencia parcial

25.       EJERCICIOS ESPIRITUALES
Se concede indulgencia plenaria al fiel cristiano que practique ejercicios espirituales al menos durante tres días íntegros.

26.       JESÚS DULCÍSIMO (ACTO DE REPARACIÓN)
Jesús dulcísimo, cuya caridad derramada sobre los hombres es correspondida ingratamente con tanto olvido, negligencia, desprecio; nosotros, arrodillados en tu presencia, queremos resarcir con especial reverencia tan abominable desidia e injurias con que los hombres afligen en todas partes tu amantísimo Corazón.
Sin embargo, recordando que también nosotros más de una vez hemos sido culpables de tan gran indignidad, e intensamente arrepentidos por ello, imploramos en primer lugar tu misericordia a favor nuestro, dispuestos a compensar con voluntaria expiación no sólo las infamias cometidas por nosotros, sino también las de aquellos que, apartándose totalmente del camino de la salvación, rehúsan seguirte como pastor y guía, obstinados en su infidelidad o, conculcando las promesas del bautismo, han sacudido el suavísimo yugo de tu ley.
Queremos expiar todos estos deplorables delitos y resarcir cada uno de ellos: la inmodestia y deshonestidad en la conducta y en el vestir, tantos lazos de corrupción preparados para las almas inocentes, los días de fiesta profanados, las maldiciones proferidas contra ti y tus santos, las injurias contra tu vicario y el orden sacerdotal, y el mismo sacramento del amor divino olvidado o profanado con horrendos sacrilegios, y finalmente los delitos de las naciones que se oponen a las leyes y al magisterio de la Iglesia que tú fundaste.
¡Ojalá pudiéramos lavar estos pecados con nuestra propia sangre! Entretanto, para resarcir el honor divino profanado, te ofrecemos la satisfacción que tú en otro tiempo ofreciste al Padre en la cruz y que renuevas continuamente en el altar, junto con la expiación de la Virgen María, de todos los santos y de todos los fieles piadosos, prometiendo de corazón compensar, en cuanto nos sea posible, y con la ayuda de tu gracia, los pecados pretéritos, nuestros y de los demás, y tanta falta de amor, con una fe firme, con una conducta inmaculada, con una observancia perfecta de la ley evangélica, sobre todo de la caridad, impedir con todas las fuerzas las injurias contra ti, e incitar a cuantos podamos a tu seguimiento. Acepta, benignísimo Jesús, por intercesión de la Virgen María Reparadora, la ofrenda voluntaria de esta expiación y haz que nos mantengamos con toda fidelidad en tu obediencia y servicio hasta la muerte, otorgándonos el gran don de la perseverancia, para que todos lleguemos finalmente a aquella patria donde tú, con el Padre y el Espíritu Santo, vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Se concede indulgencia parcial al fiel cristiano que rece piadosamente el precedente acto de reparación. La indulgencia será plenaria si este acto se reza públicamente en la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús.

27.       JESÚS DULCÍSIMO, REDENTOR
Acto de consagración del género humano a Jesucristo Rey
Jesús dulcísimo, Redentor del género humano, míranos arrodillados humildemente en tu presencia. Tuyos somos y tuyos queremos ser; y para estar más firmemente unidos a ti, hoy cada uno de nosotros se consagra voluntariamente a tu Sagrado Corazón. Muchos nunca te han conocido; muchos te han rechazado, despreciado tus mandamientos. Compadécete de unos y de otros, benignísimo Jesús, y atráelos a todos a tu Sagrado Corazón. Reina, Señor, no sólo sobre los que nunca se han separado de ti, sino también sobre los hijos pródigos que te han abandonado; haz que vuelvan pronto a la casa paterna, para que no mueran de miseria y de hambre Reina sobre aquellos que están extraviados por el error o separados por la discordia, y haz que vuelvan al puerto de la verdad y a la unidad de la fe, para que pronto no haya más que un solo rebaño y un solo pastor. Concede, Señor, a tu Iglesia una plena libertad y seguridad; concede a todo el mundo la tranquilidad del orden; haz que desde un extremo al otro de la tierra no se oiga más que una sola voz: Alabado sea el Divino Corazón, por quien nos ha venido la salvación; a él la gloria y el honor por los siglos. Amén.
Al fiel cristiano que rece piadosamente el precedente acto de consagración del género humano a Jesucristo Rey se le concede indulgencia parcial. La indulgencia será plenaria si este acto se reza públicamente en la solemnidad de nuestro Señor Jesucristo Rey.

28.       EN PELIGRO DE MUERTE INMINENTE
El sacerdote que administra los sacramentos a un fiel cristiano que se halla en peligro de muerte inminente no deje de impartir la bendición apostólica con la adjunta indulgencia plenaria. Si no es posible la presencia de un sacerdote, la piadosa Madre Iglesia concede benignamente indulgencia plenaria, para ganarla en peligro de muerte, al fiel cristiano debidamente dispuesto, con tal que éste, durante su vida, haya rezado habitualmente algunas oraciones. Para ganar esta indulgencia plenaria es aconsejable utilizar un crucifijo o una cruz.
La condición con tal que éste haya rezado habitualmente algunas oraciones suple en este caso a las tres condiciones habituales requeridas para ganar indulgencia plenaria.
El fiel cristiano podrá ganar esta indulgencia plenaria en peligro de muerte inminente aunque en el mismo día ya haya ganado otra indulgencia plenaria.
Esta concesión está tomada de la Constitución apostólica Indulgentiarum doctrina, Norma 18.

29.       LETANÍAS
Quedan enriquecidas con indulgencia parcial todas las letanías aprobadas por la autoridad competente, entre las cuales destacan las siguientes: del Santísimo Nombre de Jesús, del Sagrado Corazón de Jesús, de la Preciosísima Sangre de nuestro Señor Jesucristo, de santa María Virgen, de san José, de los santos.

30.       PROCLAMA MI ALMA (MAGNÍFICAT)
Se concede indulgencia parcial al fiel cristiano que rece piadosamente el cántico Proclama mi alma.
Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí. Su nombre es Santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón. Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos despide vacíos.
Auxilia a Israel su siervo, acordándose de su santa alianza según lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en principio ahora y siempre por los siglos de los siglos.
Amén.

 31.       MARÍA, MADRE DE GRACIA
María, madre de gracia,
madre de misericordia,
defiéndenos del enemigo
y acógenos en la hora de la muerte. Indulgencia parcial

 32.       ACUÉRDATE, O PIADOSÍSIMA VIRGEN MARÍA
Acuérdate, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que uno solo de cuantos han acudido a tu protección e implorado tu socorro haya sido desamparado por ti. Yo, pecador, animado con esta confianza, acudo a ti, oh Madre, Virgen de las vírgenes; a ti vengo, ante ti me presento gimiendo. No desprecies, Madre del Verbo, mis súplicas, antes bien inclina a ellas tus oídos y dígnate atenderlas favorablemente. Amén. Indulgencia parcial.













LA CUARESMA ES TIEMPO DE DESIERTO



Este es el texto que pude reconstruir de una prédica que escuche hace pocos días sobre el tiempo de cuaresma, lo comparto. 

La cuaresma inicia con el miércoles de ceniza y cierra con el domingo de ramos.  Jesús fue llevado al desierto para hacer ayuno y ser tentado por el demonio.

El tiempo de cuaresma es un tiempo para que descubramos quienes somos.  El Señor nos dio un mensaje de triunfo sobre la tentación, el fue tentado y venció la tentación, se quedó y afrontó la cruz.

El Señor en el desierto vive la tentación, allí el diablo lo tienta de tres formas:  con las piedras, en el pináculo del Templo y en el monte alto.

El Desierto en la palabra significa un lugar que Dios no ha bendecido, es un lugar abandonado dejado a su suerte, Dios quiso que su pueblo pasara por él, el paso por el desierto siempre hace alusión a un tiempo, es un paso con un objetivo, el de ser tentados por el diablo  y vencer la tentación.

El pueblo elegido salió de Egipto y en su paso por el desierto podemos ver tres realidades:  la primera, que en el desierto está clarísima la presencia de Dios; la segunda, que el desierto es un momento de adorar a Dios; y por último, la tercera el pueblo se hace un becerro y es vencido por la tentación.

Por eso la cuaresma para nosotros es un tiempo para descubrir quienes somos, pues por nuestra propia debilidad ante la duda, ante el sufrimiento huimos, es el caso del becerro, o cuando los judíos pidieron a Moisés que los regresara a Egipto, pues allá a la final no les faltaba nada.  Ese es el problema de hoy en día que huimos de nuestra cruz.  Recordemos que Dios triunfa sobre la infidelidad del pueblo, Él siempre está salvándonos.

Nuestro Señor Jesucristo vence para que yo lo pueda hacer.  El vence todo, pues es el agua viva.

En Mateo 4 1,11 el evangelista nos relata como Jesús es tentado por el diablo.  “Por aquel tiempo Jesús fue conducido al desierto por el espíritu para que fuese tentado por el diablo.  Ayunó cuarenta días y cuarenta noches, después de lo cual tuvo hambre.  Entonces el tentador se aproximó y le dijo:  “si tu eres el Hijo de Dios manda que estas piedras se vuelvan panes”.  Más Él replicó y dijo “está escrito no de pan solo vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.  Entonces lo llevó el diablo a la ciudad Santa y lo puso sobre el pináculo del Templo y le dijo “si tu eres el Hijo de Dios échate abajo, porque está escrito “Él dará órdenes a sus ángeles a cerca de Ti, y te llevarán en palmas para que no lastimes tu pie contra alguna piedra”.  Respondióle Jesús:  “también está escrito“.  No tentarás al Señor tu Dios”.  De nuevo lo llevó el diablo a una montaña muy alta, y mostrándole todos los reinos del mundo y su gloria, le dijo.  “Yo te daré todo esto si postrándote me adoras”.  Entonces Jesús le dijo:  “Vete Satanás, porque está escrito:  Adorarás al Señor tu Dios, y a Él solo servirás”.  Dejole entonces el diablo y he aquí que ángeles se acercaron para servirle”.

Lo fundamental del cristianismo es que seguimos a Cristo llevados por su Espíritu, la cuaresma es una invitación a estar atentos al espíritu.  Para que cuando nos inspire podamos decir sí, sí quiero.

Tentar es poner a alguien a prueba por experiencia.  La cuaresma es, pues, una época para vivir la experiencia de la prueba.  Nuestro Señor Jesucristo, por su parte, fue probado en todo menos en el pecado.  La peor tentación que tenemos los hombres es la tentación de huir de la Cruz, la tentación de evitar el sufrimiento.  “Padre mío, si es posible, pase este cáliz lejos de Mí; mas no como Yo quiero, sino como Tu.  El combate viene es al final, cuando las fuerzas faltan.

La primera tentación la pone el demonio a Nuestro Señor Jesucristo cuando le dice “manda que estas piedras se vuelvan panes”, esta es la tentación de usar las propias facultades en beneficio propio, para llevarlo a uno a abusar de una posición concreta, tiene que ver con nuestra relación con los bienes materiales.

Es importante tener en cuenta que la palabra de Dios debe ser leída e interpretada en la Iglesia porque su interpretación puede usarse para el mal, tal y como trató de hacerlo el diablo con Nuestro Señor Jesucristo.  Esta tentación la enfrentamos con ayuno.  La virgen en innumerables ocasiones nos está invitando a que ayunemos, y el ayuno es pasar el día sin comer.

Después, para la segunda tentación, “lo llevó el diablo a la ciudad Santa y lo puso sobre el pináculo del Templo, esta tentación es para hacerlo desviar la mirada, es la tentación que me lleva a desenfocarme de lo que el Señor quiere que yo haga y me lleva a que esté pendiente de lo que la gente mira en mí, me lleva a hacer mi parecer.  Es la tentación de prescindir de los planes de Dios y huir de la cruz para tomar la vía más corte es el pare de sufrir.  Para hacerle frente la Iglesia nos propone la oración, pues orando es que redescubrimos la voluntad de Dios.  Acá la clave es hacer oración mental, la oración personal que tengo con quien tengo certeza que me ama, en esta oración debo quitar los ruidos que me apartan de Dios.

La tercera y última tentación lo llevó el diablo a una montaña muy alta, y mostrándole todos los reinos del mundo y su gloria, le dijo.  “Yo te daré todo esto si postrándote me adoras”.  Esta es la tentación de la idolatría:  “Yo te daré todo esto si postrándote me adoras”.  Contra esta tentación, la Iglesia recomienda dar limosna y la limosna se debe dar hasta que duela como decía Sor Teresa de Calcuta, así en ese dar, redimensiono mi relación con los demás. 

“Entonces Jesús le dijo “Vete Satanás, porque está escrito:  Adorarás al Señor tu Dios, y a Él solo servirás”.  Esto es un llamado de atención, una alerta de emergencia, pues nuestra vida no es un juego debemos hacer lo que tenemos que hacer y no aceptar los engaños del demonio.  Cada vez que se me presente el demonio debo decirle:  Apártate Satanás, solo adoraré a mi Señor mi Dios y solo a Él serviré.

En cuanto al culto al señor en época de cuaresma la tarea que se nos plantea es descubrir la importancia de la liturgia de este tiempo y vivir profundamente la Santa Misa, confesarnos, y al celebrar el sacramento de la confesión, renovar el sacramento llamando a cada uno de los pecados por su nombre.

Contra la tentación de usar los bienes en beneficio propio, la tarea que se plantea es hacer ayuno.

Contra la tentación de usar los dones y los carismas para que los demás me vean haciéndolo y me admiren por ello, la tarea que se plantea es oración.

Contra la tentación de la idolatría, la tarea que me plantea la Iglesia es dar limosna.

En últimas son las tres recomendaciones que siempre ha dado la Iglesia para la época de cuaresma:  ayunar, orar y ofrendar.