LAS INDULGENCIAS (TERCERA PARTE)



Enumeración de las Concesiones por orden alfabético, de las actividades, de las oraciones, de las prácticas de piedad que están indulgenciadas y la clase de indulgencia que tiene.  Desde Pablo VI no se habla del número de días de indulgencia que una práctica piadosa concede.  En consecuencia es impropio decir que una práctica tienen 100, 200, 300 o cualquier cifra de días de indulgencia.  Simplemente produce Indulgencia parcial o total.  



 1.         QUE TU GRACIA, SEÑOR

Que tu gracia, Señor, inspire, sostenga y acompañe nuestras obras, para que nuestro trabajo comience en ti, como en su fuente, y tienda siempre a ti, como a su fin. Amén.
Indulgencia parcial

2.         ACTOS DE LAS VIRTUDES TEOLOGALES Y DE CONTRICIÓN
Se concede indulgencia parcial al fiel cristiano que rece piadosamente los actos de las virtudes teologales y el de contrición, que va unido a ellas, usando para ello cualquier fórmula legítima.  Cada uno de estos actos está enriquecido con indulgencia parcial.

3.         ADORACIÓN DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO
Se concede indulgencia parcial al fiel cristiano que visite el Santísimo Sacramento para adorarlo; si lo hace por espacio de media hora por lo menos, la indulgencia será plenaria.

4.         TE ADORO DEVOTAMENTE
Se concede indulgencia parcial al fiel cristiano que rece piadosamente la oración rimada Te adoro devotamente.
Te adoro con devoción, Dios escondido,
oculto verdaderamente bajo estas apariencias.
A Ti se somete mi corazón por completo,
y se rinde totalmente al contemplarte.
Al juzgar de Ti, se equivocan la vista, el tacto, el gusto;
pero basta el oído para creer con firmeza;
creo todo lo que ha dicho el Hijo de Dios:
nada es más verdadero que esta Palabra de verdad.
En la Cruz se escondía sólo la Divinidad,
pero aquí se esconde también la Humanidad;
sin embargo, creo y confieso ambas cosas,
y pido lo que pidió aquel ladrón arrepentido.
No veo las llagas como las vio Tomás
pero confieso que eres mi Dios:
haz que yo crea más y más en Ti,
que en Ti espere y que te ame.
¡Memorial de la muerte del Señor!
Pan vivo que das vida al hombre:
concede a mi alma que de Ti viva
y que siempre saboree tu dulzura.
Señor Jesús, Pelícano bueno,
límpiame a mí, inmundo, con tu Sangre,
de la que una sola gota puede liberar
de todos los crímenes al mundo entero.
Jesús, a quien ahora veo oculto, te ruego,
que se cumpla lo que tanto ansío:
que al mirar tu rostro cara a cara,
sea yo feliz viendo tu gloria.
Amén.

5.         AQUÍ ESTAMOS
Aquí estamos, Señor, Espíritu Santo, aquí estamos, agobiados por el peso de nuestros pecados, pero particularmente congregados en tu nombre.
Ven a nosotros, quédate con nosotros y dígnate penetrar en nuestros corazones.
Enséñanos lo que tenemos que hacer, hacia dónde hemos de tender y muéstranos cuál ha de ser nuestro objetivo, para que, con tu ayuda, podamos complacerte en todo.
Sé tú el único inspirador y autor de nuestras decisiones, tú que eres el único que, con Dios Padre y su Hijo, posees un nombre glorioso.
No permitas que obremos contra justicia, tú que amas al máximo la equidad. Que la ignorancia no nos extravíe, que el favoritismo no nos doblegue, que no nos dejemos sobornar por favores, dádivas o influencias.
Que el don de tu gracia nos una eficazmente a ti, de manera que estemos identificados contigo y en nada nos desviemos de la verdad; para que así reunidos en tu nombre, en todos los asuntos moderemos la justicia con la piedad; de este modo lograremos en esta vida una plena sintonía contigo, y en la otra alcanzaremos por nuestra buena conducta el premio eterno. Amén.
Esta oración, que se acostumbra rezar antes de una reunión para tratar en común algún asunto, está enriquecida con indulgencia parcial.

6.         A TI, BIENAVENTURADO SAN JOSÉ
A ti, bienaventurado san José, acudimos en nuestra tribulación, y después de implorar el auxilio de tu santísima esposa, solicitamos también confiadamente tu patrocinio. Por aquella caridad con que la Inmaculada Virgen María, Madre de Dios, te tuvo unido y por el paterno amor con que abrazaste al niño Jesús, humildemente te suplicamos que vuelvas benigno los ojos a la herencia que con su sangre adquirió Jesucristo, y con su poder y auxilio socorras nuestras necesidades.  Protege, oh providentísimo custodio de la divina familia, a la escogida descendencia de Jesucristo; aparta de nosotros toda mancha de error o de corrupción; asístenos propicio desde el cielo, fortísimo libertador nuestro, en esta lucha con el poder de las tinieblas; así ahora defiende a la Iglesia santa de Dios de las asechanzas de sus enemigos y de toda adversidad, y a cada uno de nosotros protégenos con perpetuo patrocinio, para que, a ejemplo tuyo y sostenidos por tu auxilio, podamos santamente vivir, piadosamente morir y alcanzar en los cielos la eterna bienaventuranza. Amén.
Indulgencia parcial

7.         TE DAMOS GRACIAS, SEÑOR
Te damos gracias por todos tus beneficios, oh Dios omnipotente, tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén. Indulgencia parcial

8.         ÁNGEL DE DIOS
Ángel de Dios, tú que eres mi custodio, a mí, que he sido encomendado a ti por la piedad celestial, ilumíname, guárdame, dirígeme y guíame. Amén. Indulgencia parcial

9.         EL ÁNGEL DEL SEÑOR (ÁNGELUS) Y REINA DEL CIELO
a) En el tiempo ordinario
V. El ángel del Señor anunció a María.
R. Y concibió del Espíritu Santo. (Dios te salve, María).
V. He aquí la esclava del Señor.
R. Hágase en mí según tu palabra. (Dios te salve, María).
V. Y el Verbo se hizo carne.
R. Y habitó entre nosotros (Dios te salve, María).
V. Ruega por nosotros, santa Madre de Dios.
R. Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.
Oremos: Derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros, que, por el anuncio del ángel, hemos conocido la encarnación de tu Hijo, para que lleguemos por su pasión y su cruz a la gloria de la resurrección. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

b) En el tiempo pascual
Reina del cielo, alégrate, aleluya,
porque el Señor, a quien has merecido llevar, aleluya, ha resucitado, según su palabra, aleluya.
Ruega al Señor por nosotros, aleluya.
V. Goza y alégrate, Virgen María. Aleluya.
R. Porque resucitó verdaderamente el Señor. Aleluya.
Oremos: Oh Dios, que por la resurrección de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, has llenado el mundo de alegría, concédenos, por intercesión de su Madre, la Virgen María, llegar a alcanzar los gozos eternos. Por Jesucristo nues-tro Señor. Amén.
Se concede indulgencia parcial al fiel cristiano que rece piadosamente las preces anteriores, de acuerdo con el tiempo litúrgico que corresponda.

Según la costumbre, estas preces se acostumbran a rezar al amanecen al mediodía y al atardecer

10.       ALMA DE CRISTO
Alma de Cristo, santifícame.
Cuerpo de Cristo, sálvame.
Sangre de Cristo, embriágame.
Agua del costado de Cristo, purifícame.
Pasión de Cristo, confórtame.
Oh Buen Jesús, óyeme.
Dentro de tus llagas, escóndeme.
No permitas que me aparte de ti.
Del maligno enemigo, defiéndeme. En la hora de mi muerte,
llámame y mándame ir a ti,
para que con tus santos te alabe
por los siglos de los siglos. Amén. Indulgencia parcial

11.       VISITA A LAS BASÍLICAS PATRIARCALES DE ROMA
Se concede indulgencia plenaria al fiel cristiano que visite piadosamente una de las cuatro basílicas de Roma, rezando en ellas el Padrenuestro y el Credo:
1) en el día de la fiesta titular;
2) en cualquier día de fiesta de precepto;
3) una vez al año, en otro día que elija el mismo fiel cristiano.

12.       Bendición papal
Al fiel cristiano que reciba piadosa y devotamente, aunque sea sólo a través de la radio o la televisión, la bendición impartida por el Sumo Pontífice Urbi et Orbi o por el Obispo a los fieles encomendados a su cura pastoral, se le concede indulgencia plenaria.

13.       VISITA AL CEMENTERIO
Al fiel cristiano que visite piadosamente un cementerio y que en su mente ore por los difuntos, se le concede indulgencia, aplicable sólo a las almas del Purgatorio; desde el día 1 hasta el 8 de noviembre todos los días plenaria; los demás días del año será parcial.

14.       VISITA AL CEMENTERIO DE LOS ANTIGUOS CRISTIANOS O "CATACUMBAS"
Al fiel cristiano que visite devotamente el cementerio de los antiguos cristianos o "catacumbas", se le concede indulgencia parcial.

15.       COMUNIÓN ESPIRITUAL
El acto de Comunión espiritual, realizada con cualquier fórmula, está enriquecido con indulgencia parcial.

16.       CREO EN DIOS
Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
Se concede indulgencia parcial al fiel cristiano que rece piadosamente el anterior símbolo de los apóstoles o el símbolo niceno-constantinopolitano.

17.       ADORACIÓN DE LA CRUZ
Se concede indulgencia plenaria al fiel cristiano que el viernes santo de la Pasión y Muerte del Señor asista piadosamente a la adoración de la cruz en la solemne acción litúrgica.

|8.       OFICIO DE DIFUNTOS
Se concede indulgencia parcial al fiel cristiano que rece piadosamente Laudes y Vísperas del Oficio de difuntos.

19.       DESDE LO HONDO (DE PROFUNDIS)
1Desde lo hondo a ti grito, Señor;
2Señor, escucha mi voz;
 estén tus oídos atentos
 a la voz de mi súplica.
3Si llevas cuenta de los delitos, Señor,
 ¿Quién podrá resistir?
4Pero de ti procede el perdón,
 y así infundes respeto.
5Mi alma espera en el Señor,
 espera en su palabra;
6mi alma aguarda al Señor,
 más que el centinela la aurora.
7Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora;
porque del Señor viene la misericordia,
la redención copiosa;
8y él redimirá a Israel
de todos sus delitos
Al fiel cristiano que rece devotamente el salmo Desde lo hondo (Sal 129 (130)) se le concede indulgencia parcial.

20.       DOCTRINA CRISTIANA
Al fiel cristiano que trabaje en enseñar o aprender la doctrina cristiana se le concede indulgencia parcial.
N.B.: El que, movido por el espíritu de fe y de caridad, enseña la doctrina cristiana puede ganar indulgencia parcial, según la concesión general núm. II.  Por esta nueva concesión la indulgencia parcial queda confirmada en favor del que enseña la doctrina cristiana y se extiende también al que la aprende.

21.       SEÑOR, DIOS TODOPODEROSO
Señor, Dios todopoderoso, que nos has hecho llegar al comienzo de este día, sálvanos hoy con tu poder, para que no caigamos en ningún pecado, sino que nuestras palabras, pensamientos y acciones sigan el camino de tus mandamientos. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. Indulgencia parcial

22.       MÍRAME, OH BUENO Y DULCÍSIMO JESÚS
Mírame, oh bueno y dulcísimo Jesús: en tu presencia me postro de rodillas, y con el mayor fervor de mi alma te pido y suplico que imprimas en mi corazón vivos sentimientos de fe, esperanza y caridad, verdadero dolor de mis pecados y propósito firmísimo de enmendarme; mientras con gran afecto y dolor considero y contemplo en mi alma tus cinco llagas, teniendo ante mis ojos aquello que ya el profeta David ponía en tus labios acerca de ti: "Me taladran las manos y los pies, puedo contar todos mis huesos" (Sal 21 (22), 17-18).
Al fiel cristiano que rece piadosamente esta oración ante la imagen de Jesucristo crucificado, después de la comunión, se le concede indulgencia plenaria en cualquier viernes del tiempo de Cuaresma; en los demás días del año, indulgencia parcial.

23.       REUNIÓN EUCARÍSTICA
Se concede indulgencia plenaria a los fieles que participen devotamente en el solemne rito eucarístico, con el que suele concluirse una reunión.

24.       SEÑOR, PADRE SANTO
Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, escucha nuestra oración, y dígnate enviar del cielo a tu santo ángel, para que custodie, anime, proteja, visite y defienda a todos los que moran en esta casa Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén. Indulgencia parcial

25.       EJERCICIOS ESPIRITUALES
Se concede indulgencia plenaria al fiel cristiano que practique ejercicios espirituales al menos durante tres días íntegros.

26.       JESÚS DULCÍSIMO (ACTO DE REPARACIÓN)
Jesús dulcísimo, cuya caridad derramada sobre los hombres es correspondida ingratamente con tanto olvido, negligencia, desprecio; nosotros, arrodillados en tu presencia, queremos resarcir con especial reverencia tan abominable desidia e injurias con que los hombres afligen en todas partes tu amantísimo Corazón.
Sin embargo, recordando que también nosotros más de una vez hemos sido culpables de tan gran indignidad, e intensamente arrepentidos por ello, imploramos en primer lugar tu misericordia a favor nuestro, dispuestos a compensar con voluntaria expiación no sólo las infamias cometidas por nosotros, sino también las de aquellos que, apartándose totalmente del camino de la salvación, rehúsan seguirte como pastor y guía, obstinados en su infidelidad o, conculcando las promesas del bautismo, han sacudido el suavísimo yugo de tu ley.
Queremos expiar todos estos deplorables delitos y resarcir cada uno de ellos: la inmodestia y deshonestidad en la conducta y en el vestir, tantos lazos de corrupción preparados para las almas inocentes, los días de fiesta profanados, las maldiciones proferidas contra ti y tus santos, las injurias contra tu vicario y el orden sacerdotal, y el mismo sacramento del amor divino olvidado o profanado con horrendos sacrilegios, y finalmente los delitos de las naciones que se oponen a las leyes y al magisterio de la Iglesia que tú fundaste.
¡Ojalá pudiéramos lavar estos pecados con nuestra propia sangre! Entretanto, para resarcir el honor divino profanado, te ofrecemos la satisfacción que tú en otro tiempo ofreciste al Padre en la cruz y que renuevas continuamente en el altar, junto con la expiación de la Virgen María, de todos los santos y de todos los fieles piadosos, prometiendo de corazón compensar, en cuanto nos sea posible, y con la ayuda de tu gracia, los pecados pretéritos, nuestros y de los demás, y tanta falta de amor, con una fe firme, con una conducta inmaculada, con una observancia perfecta de la ley evangélica, sobre todo de la caridad, impedir con todas las fuerzas las injurias contra ti, e incitar a cuantos podamos a tu seguimiento. Acepta, benignísimo Jesús, por intercesión de la Virgen María Reparadora, la ofrenda voluntaria de esta expiación y haz que nos mantengamos con toda fidelidad en tu obediencia y servicio hasta la muerte, otorgándonos el gran don de la perseverancia, para que todos lleguemos finalmente a aquella patria donde tú, con el Padre y el Espíritu Santo, vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.
Se concede indulgencia parcial al fiel cristiano que rece piadosamente el precedente acto de reparación. La indulgencia será plenaria si este acto se reza públicamente en la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús.

27.       JESÚS DULCÍSIMO, REDENTOR
Acto de consagración del género humano a Jesucristo Rey
Jesús dulcísimo, Redentor del género humano, míranos arrodillados humildemente en tu presencia. Tuyos somos y tuyos queremos ser; y para estar más firmemente unidos a ti, hoy cada uno de nosotros se consagra voluntariamente a tu Sagrado Corazón. Muchos nunca te han conocido; muchos te han rechazado, despreciado tus mandamientos. Compadécete de unos y de otros, benignísimo Jesús, y atráelos a todos a tu Sagrado Corazón. Reina, Señor, no sólo sobre los que nunca se han separado de ti, sino también sobre los hijos pródigos que te han abandonado; haz que vuelvan pronto a la casa paterna, para que no mueran de miseria y de hambre Reina sobre aquellos que están extraviados por el error o separados por la discordia, y haz que vuelvan al puerto de la verdad y a la unidad de la fe, para que pronto no haya más que un solo rebaño y un solo pastor. Concede, Señor, a tu Iglesia una plena libertad y seguridad; concede a todo el mundo la tranquilidad del orden; haz que desde un extremo al otro de la tierra no se oiga más que una sola voz: Alabado sea el Divino Corazón, por quien nos ha venido la salvación; a él la gloria y el honor por los siglos. Amén.
Al fiel cristiano que rece piadosamente el precedente acto de consagración del género humano a Jesucristo Rey se le concede indulgencia parcial. La indulgencia será plenaria si este acto se reza públicamente en la solemnidad de nuestro Señor Jesucristo Rey.

28.       EN PELIGRO DE MUERTE INMINENTE
El sacerdote que administra los sacramentos a un fiel cristiano que se halla en peligro de muerte inminente no deje de impartir la bendición apostólica con la adjunta indulgencia plenaria. Si no es posible la presencia de un sacerdote, la piadosa Madre Iglesia concede benignamente indulgencia plenaria, para ganarla en peligro de muerte, al fiel cristiano debidamente dispuesto, con tal que éste, durante su vida, haya rezado habitualmente algunas oraciones. Para ganar esta indulgencia plenaria es aconsejable utilizar un crucifijo o una cruz.
La condición con tal que éste haya rezado habitualmente algunas oraciones suple en este caso a las tres condiciones habituales requeridas para ganar indulgencia plenaria.
El fiel cristiano podrá ganar esta indulgencia plenaria en peligro de muerte inminente aunque en el mismo día ya haya ganado otra indulgencia plenaria.
Esta concesión está tomada de la Constitución apostólica Indulgentiarum doctrina, Norma 18.

29.       LETANÍAS
Quedan enriquecidas con indulgencia parcial todas las letanías aprobadas por la autoridad competente, entre las cuales destacan las siguientes: del Santísimo Nombre de Jesús, del Sagrado Corazón de Jesús, de la Preciosísima Sangre de nuestro Señor Jesucristo, de santa María Virgen, de san José, de los santos.

30.       PROCLAMA MI ALMA (MAGNÍFICAT)
Se concede indulgencia parcial al fiel cristiano que rece piadosamente el cántico Proclama mi alma.
Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí. Su nombre es Santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
Él hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón. Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos despide vacíos.
Auxilia a Israel su siervo, acordándose de su santa alianza según lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en principio ahora y siempre por los siglos de los siglos.
Amén.

 31.       MARÍA, MADRE DE GRACIA
María, madre de gracia,
madre de misericordia,
defiéndenos del enemigo
y acógenos en la hora de la muerte. Indulgencia parcial

 32.       ACUÉRDATE, O PIADOSÍSIMA VIRGEN MARÍA
Acuérdate, oh piadosísima Virgen María, que jamás se ha oído decir que uno solo de cuantos han acudido a tu protección e implorado tu socorro haya sido desamparado por ti. Yo, pecador, animado con esta confianza, acudo a ti, oh Madre, Virgen de las vírgenes; a ti vengo, ante ti me presento gimiendo. No desprecies, Madre del Verbo, mis súplicas, antes bien inclina a ellas tus oídos y dígnate atenderlas favorablemente. Amén. Indulgencia parcial.













LA CUARESMA ES TIEMPO DE DESIERTO



Este es el texto que pude reconstruir de una prédica que escuche hace pocos días sobre el tiempo de cuaresma, lo comparto. 

La cuaresma inicia con el miércoles de ceniza y cierra con el domingo de ramos.  Jesús fue llevado al desierto para hacer ayuno y ser tentado por el demonio.

El tiempo de cuaresma es un tiempo para que descubramos quienes somos.  El Señor nos dio un mensaje de triunfo sobre la tentación, el fue tentado y venció la tentación, se quedó y afrontó la cruz.

El Señor en el desierto vive la tentación, allí el diablo lo tienta de tres formas:  con las piedras, en el pináculo del Templo y en el monte alto.

El Desierto en la palabra significa un lugar que Dios no ha bendecido, es un lugar abandonado dejado a su suerte, Dios quiso que su pueblo pasara por él, el paso por el desierto siempre hace alusión a un tiempo, es un paso con un objetivo, el de ser tentados por el diablo  y vencer la tentación.

El pueblo elegido salió de Egipto y en su paso por el desierto podemos ver tres realidades:  la primera, que en el desierto está clarísima la presencia de Dios; la segunda, que el desierto es un momento de adorar a Dios; y por último, la tercera el pueblo se hace un becerro y es vencido por la tentación.

Por eso la cuaresma para nosotros es un tiempo para descubrir quienes somos, pues por nuestra propia debilidad ante la duda, ante el sufrimiento huimos, es el caso del becerro, o cuando los judíos pidieron a Moisés que los regresara a Egipto, pues allá a la final no les faltaba nada.  Ese es el problema de hoy en día que huimos de nuestra cruz.  Recordemos que Dios triunfa sobre la infidelidad del pueblo, Él siempre está salvándonos.

Nuestro Señor Jesucristo vence para que yo lo pueda hacer.  El vence todo, pues es el agua viva.

En Mateo 4 1,11 el evangelista nos relata como Jesús es tentado por el diablo.  “Por aquel tiempo Jesús fue conducido al desierto por el espíritu para que fuese tentado por el diablo.  Ayunó cuarenta días y cuarenta noches, después de lo cual tuvo hambre.  Entonces el tentador se aproximó y le dijo:  “si tu eres el Hijo de Dios manda que estas piedras se vuelvan panes”.  Más Él replicó y dijo “está escrito no de pan solo vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”.  Entonces lo llevó el diablo a la ciudad Santa y lo puso sobre el pináculo del Templo y le dijo “si tu eres el Hijo de Dios échate abajo, porque está escrito “Él dará órdenes a sus ángeles a cerca de Ti, y te llevarán en palmas para que no lastimes tu pie contra alguna piedra”.  Respondióle Jesús:  “también está escrito“.  No tentarás al Señor tu Dios”.  De nuevo lo llevó el diablo a una montaña muy alta, y mostrándole todos los reinos del mundo y su gloria, le dijo.  “Yo te daré todo esto si postrándote me adoras”.  Entonces Jesús le dijo:  “Vete Satanás, porque está escrito:  Adorarás al Señor tu Dios, y a Él solo servirás”.  Dejole entonces el diablo y he aquí que ángeles se acercaron para servirle”.

Lo fundamental del cristianismo es que seguimos a Cristo llevados por su Espíritu, la cuaresma es una invitación a estar atentos al espíritu.  Para que cuando nos inspire podamos decir sí, sí quiero.

Tentar es poner a alguien a prueba por experiencia.  La cuaresma es, pues, una época para vivir la experiencia de la prueba.  Nuestro Señor Jesucristo, por su parte, fue probado en todo menos en el pecado.  La peor tentación que tenemos los hombres es la tentación de huir de la Cruz, la tentación de evitar el sufrimiento.  “Padre mío, si es posible, pase este cáliz lejos de Mí; mas no como Yo quiero, sino como Tu.  El combate viene es al final, cuando las fuerzas faltan.

La primera tentación la pone el demonio a Nuestro Señor Jesucristo cuando le dice “manda que estas piedras se vuelvan panes”, esta es la tentación de usar las propias facultades en beneficio propio, para llevarlo a uno a abusar de una posición concreta, tiene que ver con nuestra relación con los bienes materiales.

Es importante tener en cuenta que la palabra de Dios debe ser leída e interpretada en la Iglesia porque su interpretación puede usarse para el mal, tal y como trató de hacerlo el diablo con Nuestro Señor Jesucristo.  Esta tentación la enfrentamos con ayuno.  La virgen en innumerables ocasiones nos está invitando a que ayunemos, y el ayuno es pasar el día sin comer.

Después, para la segunda tentación, “lo llevó el diablo a la ciudad Santa y lo puso sobre el pináculo del Templo, esta tentación es para hacerlo desviar la mirada, es la tentación que me lleva a desenfocarme de lo que el Señor quiere que yo haga y me lleva a que esté pendiente de lo que la gente mira en mí, me lleva a hacer mi parecer.  Es la tentación de prescindir de los planes de Dios y huir de la cruz para tomar la vía más corte es el pare de sufrir.  Para hacerle frente la Iglesia nos propone la oración, pues orando es que redescubrimos la voluntad de Dios.  Acá la clave es hacer oración mental, la oración personal que tengo con quien tengo certeza que me ama, en esta oración debo quitar los ruidos que me apartan de Dios.

La tercera y última tentación lo llevó el diablo a una montaña muy alta, y mostrándole todos los reinos del mundo y su gloria, le dijo.  “Yo te daré todo esto si postrándote me adoras”.  Esta es la tentación de la idolatría:  “Yo te daré todo esto si postrándote me adoras”.  Contra esta tentación, la Iglesia recomienda dar limosna y la limosna se debe dar hasta que duela como decía Sor Teresa de Calcuta, así en ese dar, redimensiono mi relación con los demás. 

“Entonces Jesús le dijo “Vete Satanás, porque está escrito:  Adorarás al Señor tu Dios, y a Él solo servirás”.  Esto es un llamado de atención, una alerta de emergencia, pues nuestra vida no es un juego debemos hacer lo que tenemos que hacer y no aceptar los engaños del demonio.  Cada vez que se me presente el demonio debo decirle:  Apártate Satanás, solo adoraré a mi Señor mi Dios y solo a Él serviré.

En cuanto al culto al señor en época de cuaresma la tarea que se nos plantea es descubrir la importancia de la liturgia de este tiempo y vivir profundamente la Santa Misa, confesarnos, y al celebrar el sacramento de la confesión, renovar el sacramento llamando a cada uno de los pecados por su nombre.

Contra la tentación de usar los bienes en beneficio propio, la tarea que se plantea es hacer ayuno.

Contra la tentación de usar los dones y los carismas para que los demás me vean haciéndolo y me admiren por ello, la tarea que se plantea es oración.

Contra la tentación de la idolatría, la tarea que me plantea la Iglesia es dar limosna.

En últimas son las tres recomendaciones que siempre ha dado la Iglesia para la época de cuaresma:  ayunar, orar y ofrendar.

ORACIÓN: de tormenta a María sobre toda fuerza tenebrosa

María, Reina Celestial y Señora sobre todo lo creado, a Quien Dios concedió la plenitud del poder sobre todos los demonios y sobre toda fuerza tenebrosa, con el corazón oprimido te entrego todo mi ser.  Inmaculada Concepción, rompe en mí toda tentación. Corredentora con Cristo, purifícame de todo vestigio de pecado. Terror de los demonios, Te suplico ejercer Tu poder atemorizante sobre toda fuerza tenebrosa que me amenaza.

Mas poderosa Señora, yo Te suplico, ordena a los demonios que me atormentan, me desaniman, me inquietan en espíritu, me quitan toda paz de corazón, me paralizan en las trampas del miedo, del temor y de todo estado de ánimo sombrío y que me conducen al pecado y al vicio, que se postren a Tus pies para ser castigados y humillados por Ti.

Ordénales alabar y glorificar Tu poder sobre ellos, y que arrodillados a Tus pies confiesen que Tú eres su Señora.  Para mi completa liberación me consagro a Ti completamente, incondicionalmente y eternamente, y proclamo con todos los ángeles y santos Tu
 incondicionalmente y eternamente, y proclamo con todos los ángeles y santos Tu ilimitado y avasallador poder sobre todos los demonios y sobre todos sus planes e intrigas. María, poderosa Señora de las almas, protégeme. María, poderosa Señora de las almas, libérame. María, poderosa Señora de las almas, gobierna sobre mí y sobre mi vida. María, poderosa Señora de las almas, gobierna sobre toda fuerza tenebrosa.

Durante la gestación de esta oración MARÍA dijo: A toda alma que con amor sincero y en la más profunda confianza me consagre esta oración de liberación, le prometo la liberación del poder de Satanás. A toda alma que diariamente me la consagre, le prometo un crecimiento rápido en todas las virtudes, pues Yo encontraré complacencia en someter los demonios al pleno efecto de Mi poder en el camino por la vida de esa alma.

” Myriam: “Poderosa Señora, en la oración se Te pide que ordenes a los demonios que tienen que alabar y glorificar Tu poder sobre ellos y que confiesen de rodillas a Tus pies que Tú eres su Señora. Ocurre esto realmente, si se Te regala esta oración?”  MARÍA: Ocurrirá cada vez que Me complazca y en la duración que corresponda a Mi Voluntad. Yo sola poseo el poder de decidir sobre ello. Lo que Yo ordene, Me obedecerán los respectivos demonios, pues ellos están supeditados a Mi poder.

Yo lo sé y ellos lo saben. Cada vez que se Me regale esta oración los demonios temblarán de miedo esperando Mi decisión (…) Yo quiero que esta oración se distribuya rápidamente y se utilice frecuentemente. Ella llevará hacia adelante la hora en la que Mi pie aplastará definitivamente a la serpiente infernal.

¿AMAR A LOS ENEMIGOS?

En los tratados de moral, al hablar de los deberes para con el prójimo, encontramos los deberes de caridad, allí con lo primero que nos encontramos es con el precepto de caridad para con el prójimo, dentro de este tema se analiza la obligación de amar a los enemigos, que dice más o menos lo siguiente:

El precepto de la caridad para con el prójimo

Existe un precepto especial de amar al prójimo con amor de caridad sobrenatural externo e interno.
                -amor es natural, espiritual o sobrenatural
                -prójimo, son todas las criaturas de Dios capaces de Gloria Eterna, o sea todos los hombres, los bienaventurados del cielo, las almas del purgatorio.

No los condenados del infierno, porque son irreparablemente enemigos obstinados de Dios e incapaces de la gloria eterna.  Amarles a ellos equivaldría a odiar a Dios.

Este amor sobrenatural al prójimo ha de albergarse en el corazón (amor interno) y ha de manifestarse al exterior (amor externo) siempre que se presente la ocasión o lo requiera el caso.

Casos especiales:

a.       Amor a los pecadores.  Dijo San Agustín, el pecador en cuanto tal no es digno de amor, sino más bien de odio.  Hoy se matiza esta expresión diciendo que se ama al pecador pero se odia al pecado.  Santo Tomás por su parte, dijo que el pecador se aparta de Dios para satisfacer sus pasiones, parece que se amara más así mismo, en realidad se odia porque amarse es procurarse bien, en tanto que odiarse es procurarse el mal
b.     El amor a los enemigos.

1.    Hay que amar a los enemigos con verdadero amor de caridad, pero no en cuanto enemigos, sino en cuanto hombres capaces de la eterna bienaventuranza.  Enemigos son los que nos injurian y los que nos odian.  Amamos a los enemigos no porque lo son sino a pesar de ello.

No se nos exige amar a los enemigos con afecto sensible como amamos al amigo, porque la caridad para con los enemigos es estrictamente sobrenatural y, por lo mismo, no es necesario sentirla en la parte sensitiva y pasional.

2.    El amor a los enemigos obliga a deponer todo odio de enemistad y todo deseo de venganza.  

     Pero, ojo, si la venganza busca corregir el bien del culpable por medio del castigo, como lo sería logrando su enmienda, o, al menos, su cohibición, tranquilidad de los demás y ejercicio de la justicia y del honor debidos a Dios, entonces podría ser lícita la venganza.

3.    El precepto de amar a los enemigos obliga a otorgarles ordinariamente los signos comunes de amistad y afecto y en algunas circunstancias incluso los signos especiales.

Los comunes, no son otros que el saludo, contestar si se le pregunta, pero no es necesario adelantársele al saludo.

Los especiales se reservan únicamente para los familiares y amigos y no es obligatorio ofrecérselos a los enemigos.

4.    El precepto de amar a los enemigos obliga a procurar la reconciliación lo más pronto  posible.  La intención debe ser inmediata.

¿es mejor y más necesario el amor al enemigo que al amigo?

No, es más perfecto y meritorio el amor al amigo que al enemigo; porque es más meritorio amar a los mejores, y es mejor, el amigo que nos ama, que el enemigo que nos odia.

EL INFIERNO

Las afirmaciones a cerca del infierno son con el único interés de alertar sobre el hecho incontrovertible, además de fe, que tiene que ver con el hecho de que una vez muera nuestro cuerpo material nos enfrentaremos a la realidad eterna a que nos hemos hecho acreedores y pude ser vida, pero también muerte, en ambos casos eterna y en ambos casos irreversible.

Todos sabemos, porque así está escrito en la Biblia y en esa realidad nos educaron, que Dios nos creo, casi tan perfectos como a los ángeles, para que lo adoráramos y para nuestra propia felicidad, esta realidad, este plan original se vio trastocado por cuenta del pecado original, que implicó que fuéramos expulsados del Paraíso y enviados a este valle de lágrimas.

Solo por comer del fruto del árbol del Bien y del mal, fuimos castigados y expulsados del Paraíso, desde ahí, conscientes de nuestra desnudez y condenados a ganarnos el pan con el sudor de la frente y esclavos del pecado.   Primera gran prueba de que Dios si castiga.  Castigos de los que tenemos multitud de ejemplos: La Torre de Babel, Sodoma y Gomorra, el diluvio universal, la persecución y expulsión de Israel, su pueblo durante 1.800 años.

Nuestro Dios es un Dios de amor, es un Dios de Misericordia, es lo máximo, pero también y no nos llamemos a engaño, es JUSTICIA INFINITA no seamos inocentes, no nos comamos las herejías y las patrañas que ahora nos están tratando de meter por entre los ojos algunos curas.  Claro que Dios nos ama y nos quiere con Él, tanto así, que para redimirnos del pecado envió a su hijo, Nuestro Señor Jesucristo para que diera su vida por nosotros, derramó en la cruz hasta la última gota de su sangre para el perdón de nuestros pecados.  Pero esto no es así no más.  El nos creo gratuitamente, eso es verdad, nos llenó de dones, también es cierto, pero la salvación necesita de trabajo y esfuerzo por parte nuestra.  Pretender únicamente, que porque Dios es amor, por eso nos salvaremos del castigo, no solamente es irresponsable, sino que además es pecado, es pecado mortal y es uno de los únicos cinco pecados que no tiene perdón porque es el pecado de presunción y va contra el Espíritu Santo.

Desafortunadamente, para nosotros, la única que solamente es misericordia, y que nos podría ayudar a la salvación sin esfuerzo como lo pregona la teología Hedonista que tanto gusta sería la Santísima Virgen María, pero con un inconveniente grande, ella no nos puede salvar, pues ella solo intercede por nosotros, la salvación es un asunto nuestro, con Jesucristo y pare de contar.

A pesar de lo que digan algunos curas y obispos, el infierno existe, y además es un dogma de fe, luego es obligatorio para todos los católicos creer en su existencia, es un lugar, es un estado de la mente, es un castigo eterno y además es terrible, porque una vez muere la persona enfrenta su juicio particular frente a Jesucristo, conoce su grandeza y prueba el amor infinito, la verdad infinita, la misericordia infinita, lo malo, es que también prueba la Justicia Infinita.  Y el juicio consiste en que la persona compara su vida, sus hechos, sus actos, sus ejecutorias, contra la palabra, contra Dios, y el alma sabe en ese momento cual es su destino, si el cielo, el purgatorio o el infierno.

Si el destino es el infierno, ese terrible lugar, el alma es privada de la chispa del Espíritu Santo que tiene, por eso se dice que el infierno es la ausencia de Dios, esto es terrible, no como lo tratan de pintar algunos, es que, una cosa es no sentir a Dios teniéndolo, como nos pasa a todos muchas veces a lo largo de la vida y otra es no sentirlo porque no lo tiene, ese es el primer castigo del infierno, ausencia que se mantendrá a lo largo de la eternidad; el segundo castigo es saber de lo que se está perdiendo, pues durante el juicio particular estuvo frente a Él y percibió lo infinito de sus dones y de sus bendiciones; el tercer castigo, tiene que ver con la presencia permanente de Satanás, recuerde el susto que genera estar frente a una persona mala, así sea por segundos, que tal estar frente a la encarnación del mal por toda la eternidad, piense en eso, cómo será ese terror; el cuarto castigo, es estar en el lago de fuego, pagando, las consecuencias del pecado y el suplicio correspondiente al pecado cometido.  Solo odio, dolor, y mal.  Por toda la eternidad.

Nuestro Señor menciona varias veces la existencia del infierno. Basta ver la sentencia de Mateo (25) “Id malditos al fuego eterno”, y el Apocalipsis nos habla del “lago de fuego. Casi todos los Concilios han declarado de fe pública la existencia del infierno y purgatorio y consideran hereje a quien lo niegue. Por ejemplo el Concilio Lateranense IV (D. 801) dice va a él, los que mueren en pecado mortal (D1002; D 1306, Etc.), el purgatorio es verdad de fe divina y católica definido por los Concilios de Lyon (D8569) Florentino (D1304) y Tridentino (D1820) refrendados por el Vaticano II (Lg. (Nos. 48,49,50).  Tomado de una carta de Rafael Arango R.

El catecismo de la Iglesia Católica, ordenado y realizado por Juan Pablo II y por el papa Benedicto XVI, cuando era cardenal, desde el numeral 1033 advierte sobre la existencia del infierno, sobre esa realidad tan terrible y siguiendo las enseñanzas de Cristo, la Iglesia advierte a los fieles de la triste y lamentable realidad de la muerte eterna, llamada también infierno.

La Virgen en Fátima muestra el infierno a los niños, que terriblemente asustados convierten sus inocentes vidas en una penitencia total. De su gravedad y dificultad advierten también: Santa Teresa de Jesús, Don Bosco, la Beata Ana Catalina Emmerick, santa Faustina Kowalska, Marthe Robin y muchos otros.

Solo en la mala fe absoluta y en el intento de llevar almas al infierno se puede entender la pertinaz insistencia de teologías modernas Holandesa, Alemana, Hedonista, de la Liberación, negando la existencia y sustrayendo a los fieles de sus obligaciones y cargas para lograr la salvación del alma, pero claro, al negar el castigo, así como el lugar del castigo, podría uno concluir que da lo mismo portarse como Teresa de Calcuta o cualquier persona, pues en todos los casos los méritos o reprimendas por la conducta durante la vida conducen al mismo sitio.  Dios es retributivo, recompensa a quien le obedece y castiga al que no vive su palabra y la rechaza, ignora o desobedece.  Mateo 25: “venid benditos de mi Padre al Reino, pues obedecieron la ley del amor y las obras e id malditos al fuego eterno” para quienes rehusaron obedecer sus mandatos de dar la vida por los demás.  Esta frase es terrible pues llegado el momento de perder a Dios para siempre, el condenado exclamará y se dará cuenta que ha perdido a su Creador, a su Redentor y a su Padre.  Ha perdido a Dios y con dios ha perdido a María, ha perdido la vista de los ángeles, ha perdido todo.  No puede haber nada peor que saberse condenado para siempre.
 
“Muchas almas van al infierno porque nadie ora por ellas”, dice la Virgen de Fátima e invita a la conversión de todos y a no ignorar las realidades eternas y so pretexto de no asustar a las personas, guardar silencio y quitar a las personas el conocimiento de aquello que le infundía “un santo temor de Dios” y terminar con un facilismo religioso en donde Dios se convierte en un alcahuete de nuestros pecados (carta de Rafael Arango).

Se pueden traer decenas de citas bíblicas o doctrinales donde se habla del Infierno, del demonio y del castigo eterno.  Hay libros enteros dedicados a eso.  Le recomiendo, leer directamente del catecismo y de la Biblia y pedir en oración al Espíritu Santo que lo ilumine y lo llene de gracia, y sobre todo a los sacerdotes que no creen en el infierno y arrastran con ellos a muchas almas a la perdición.  Por ver eso es que he decidido no callarme y alertar a la gente.  Abrir los ojos.  Desmontar esa religión farsante y ridícula que algunos sacerdotes están organizando.

Si en el proceso racional, lo que se quiere es usar el criterio de autoridad, debemos utilizar citas de verdaderos teólogos y no de los teologuitos, sí, así en diminutivo, que hoy están tratando de negar la existencia del demonio, le doy citas de verdaderas autoridades en temas eclesiásticos y teológicos, por ejemplo: Santo Tomás de Aquino, uno de los más grandes doctores de la Iglesia, quien dice “...la justicia de Dios requiere la eternidad del infierno como pena indicativa del mal.  Es un principio admitido que debe existir proporción entre la culpa y la pena, entre el crimen y el castigo.  Y en verdad la gravedad de la culpa se deduce de la dignidad de la persona ofendida.  El pecado ofendido a una Majestad Infinita reviste, por lo mismo, una malicia infinita, haciéndolo merecedor de un castigo infinito.  Pero como el hombre es limitado y finito en su ser, no puede ser susceptible de una pena infinita en intensidad, pero puede ser castigado con una pena infinita en duración, es decir, eterna... la existencia del infierno es un dogma de la razón y un artículo de fe”.

San Pablo, otro criterio de autoridad dice: “trabajad con temblor y temor por vuestra salvación”.  Hay dos caminos, uno es estrecho y áspero, por el que caminan unos pocos, y el otro es ancho y lleno de flores, que es por donde camina la mayoría.  Cuando le preguntan Jesús dice, al final muchos querrán entrar y no podrán.

Muchos son los llamados, pocos son los elegidos, la salvación exige violencia, negación de sí mismo y una decidida y férrea voluntad para trabajar por la salvación, con seriedad y disciplina.

Para cerrar vuelvo al principio.  En el Diluvio fueron salvos únicamente Noé con su familia, en Sodoma y Gomorra Lot con sus hijas, pero no son los únicos ejemplos hay muchos más.  Luego algo pasa con el Dios bondadoso, misericordioso, madre, cómplice y parcero que debería salvar a todos como nos lo están tratando de predicar en algunas partes y el Dios de verdad que castiga a quien muere sin arrepentimiento.

Con todo el respeto, busquemos a Dios con disciplina, el que aparece en la Biblia y en la doctrina de la Iglesia, el verdadero, es un Dios que exige renuncia, sacrificio, penitencia, negación, morir a sí mismo.  Negarse a sí mismo, coger los propios bienes, venderlos, darlos a los pobres y seguirlo, ese es nuestro Dios, el Dios de la vida eterna, mientras tanto, el mundo nos ha llevado al placer, la comodidad, el poder, el tener, el acumular riqueza, ha recorrer la vida por el camino ancho y lleno de flores, sin esfuerzo alguno para salvar el alma, enfrentándonos sin dudarlo a la condenación eterna.

Apreciado amigo, lo invito a reflexionar, a estudiar, lo que está en juego, además de los comentarios y la sorna y la actitud meliflua y pendeja de algún predicador contra quien trata de abrir los ojos de sus compañeros, es la suerte eterna del alma.

ORACIONES DE PERDÓN Y DESATE (VICIOS)



Oración de fundirse con Jesús

Me fundo en ti Jesús y en tu Voluntad.
Ven Jesús:
a pensar en mi mente
a mirar en mis ojos
a respirar en mis respiros
a escuchar en mis oídos
a hablar en mi boca
a circular en mi sangre
a moverte en mis movimientos
a palpitar en mi corazón
a amar y a perdonar en mi
a obrar en mis manos
a caminar en mis pies.

Oración para revestirse con Jesús

Ciño mi cabeza con tus espinas Jesús,
emperlo mis ojos con tus lágrimas,
impregno mi lengua con tu amargura,
revisto mi alma con tu sangre,
me adorno con tus llagas,
traspaso mis manos y mis pies con tus clavos, y como otro Cristo me presento ante tu Divina Majestad

+ + + + +


Oración de perdón con el rosario

Se pone a la persona que se va a perdonar en el Corazón de la Virgen.

En cada decena:

Jesús tu primera palabra en la Cruz fue: “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen” y a través de estas palabras nos diste el poder de perdonar, poder que yo recibo y hago mío.

En cada pepita del rosario:

En Virtud de tu perdón yo perdono a: ______________ Por:_________________

Y en virtud de tu Divina Voluntad yo desato:
el miedo y/o el poder que le di a esta persona sobre mí.


Para la invasión:

En Virtud de tu perdón yo perdono a: ________________ Por: invadirme.

Y en virtud de tu Divina Voluntad yo desato:
(el miedo) y el poder que le di a esta persona de invadirme.

Y en virtud de la Divina Voluntad desato el poder que yo le di al espíritu de invasión sobre mí.”

Es posible aunque no en todos los casos es igual, que a medida que se vayan haciendo estos ejercicios, se perciba una sensación en el cuerpo, si la sensación es mala (incita al pecado) hay que rechazarla.

Para sanar de los vicios:

Para liberarnos de un vicio, primero debemos recurrir al sacramento de la confesión, confesar el vicio o tendencia a un pecado y conjuntamente hacer este ejercicio.

“En virtud de la Divina Voluntad yo desato el poder que le di a espíritu de: (Vicio) sobre mí. Le ordeno que no me moleste más y que me deje en la paz de Dios”.

Vicios:
·      Ira (rabia, cólera, odio, resentimiento, rencor irritabilidad, furia, violencia, coraje, venganza, etc.);
·      Soberbia (orgullo, amor propio, jactancia, petulancia, vanidad, pedantería, presunción,  prepotencia, arrogancia, vanagloria, obstinación, impertinencia, altives insolencia, impureza, incredulidad, juicio propio, dureza de juicio, juicio propio, libertad, desobediencia, etc.)
·      Envidia (rivalidad, celos, emulación, murmuración, calumnia, etc.)
·      Codicia (gana, avidez, voracidad, avaricia, etc.)
·      Pereza (ociosidad, vagancia, flojera, desaplicación, comodidad, desorden, inmortificación, tibieza, frialdad, desaliento, debilidad, fragilidad, etc.)
·      Gula  (glotonería, desenfreno, voracidad, debilidad, etc.)
·      Lujuria (sensualidad, etc.)

Otros
·      Invasión (irrupción, allanamiento, violación, etc.)
·      Mentira, burla, Malicia, hipocresía, falsedad, fingimiento, exageración, precipitación, imprudencia, adulación, doblez, engaño, bajeza, susceptibilidad, imaginación viciada, ligereza, curiosidad, frivolidad, superficialidad, perfidia, vileza, escándalo, premeditación, dureza, turbación, perturbación, inquietud, duda, escrúpulos, cobardía, fastidio, cansancio, condescendencia, vacilación, indecisión, superficialidad, fragilidad, inconstancia, infidelidad, ingratitud, Imprecaución, indiscreción.

Ahora en caso de que se conozca que el vicio es adquirido por la acción de una persona. Ej.: El padre que abusa de su autoridad y su hijo se vuelve rebelde y desobediente. Entonces el hijo debe perdonar a su padre por el abuso de autoridad, el hijo debe confesarse de la rebeldía o desobediencia y hacer el ejercicio desatando al espíritu de desobediencia.

“En virtud de tu perdón, yo perdono a: (mi papá) por (el abuso de autoridad sobre mi)

Y en virtud de la Divina Voluntad desato el poder que yo le di al (vicio de rebeldía) sobre mi y le ordeno que no me moleste más y me deje en la Paz de Dios.”

Si se trata de quitar un vicio, un pecado capital, o un espíritu transgeneracional transmitido, es necesario primero perdonar a la persona o personas que han sido la causa o han inducido a la persona directa o indirectamente al pecado o al vicio, o a los antepasados si es transgeneracional.

El ESPÍRITU TRANSGENERACIONAL:

“En virtud de tu perdón, yo perdono a mis antepasados por haberme transmitido transgeneracionalmente el espíritu de (ej. Ruina y fracaso)

 “En virtud de la Divina Voluntad desato el poder que yo le he dado al (espíritu transgeneracional: ej. de ruina y fracaso, de suciedad, etc.) y le ordeno que no me moleste más y me deje en la Paz de Dios”


ENFERMEDAD TRANSGENERACIONAL:

“En virtud de tu perdón, yo perdono a mis antepasados por haberme transmitido transgeneracionalmente la enfermedad de (ej. la diabetes)

Y en virtud de la Divina Voluntad desato el poder que yo le he dado a esta enfermedad (ej. La diabetes) y le ordeno que no me moleste más y me deje en la Paz de Dios.


Algunos ejemplos de herencias transgeneracionales:

Espíritu de:
·         Adivinación
·         Consulta muertos
·         Muerte: suicidios, muertes violentas
·         Juego (ludópatas)
·         Gula: anorexia, bulimia
·         Lujuria: incitan a la lujuria, pornografía
·         Adicciones: alcoholismo
·         Ruina y fracaso
·         Suciedad

·         Etc.

ORACIÓN DE PERDÓN Y DESATE (VICIOS)

Oración de fundirse con Jesús

Me fundo en ti Jesús y en tu Voluntad.
Ven Jesús:
a pensar en mi mente
a mirar en mis ojos
a respirar en mis respiros
a escuchar en mis oídos
a hablar en mi boca
a circular en mi sangre
a moverte en mis movimientos
a palpitar en mi corazón
a amar y a perdonar en mi
a obrar en mis manos
a caminar en mis pies.

Oración para revestirse con Jesús

Ciño mi cabeza con tus espinas Jesús,
emperlo mis ojos con tus lágrimas,
impregno mi lengua con tu amargura,
revisto mi alma con tu sangre,
me adorno con tus llagas,
traspaso mis manos y mis pies con tus clavos, y como otro Cristo me presento ante tu Divina Majestad

+ + +

Oración de perdón con el rosario

Se pone a la persona que se va a perdonar en el Corazón de la Virgen.

En cada decena:

Jesús tu primera palabra en la Cruz fue: "Padre perdónalos porque no saben lo que hacen" y a través de estas palabras nos diste el poder de perdonar, poder que yo recibo y hago mío.

En cada pepita del rosario:

En Virtud de tu perdón yo perdono a: ________________ Por:___________________

Y en virtud de tu Divina Voluntad yo desato:
el miedo y/o el poder que le di a esta persona sobre mí.

Para la invasión:
En Virtud de tu perdón yo perdono a: ________________ Por: invadirme.
Y en virtud de tu Divina Voluntad yo desato:
el poder que le di a esta persona de invadirme.

+ + +

Para sanar de los vicios:

En virtud de la Divina Voluntad yo desato el poder que le di a espíritu de: (Vicio) sobre mí.
Le ordeno que no me moleste más y que me deje en la paz de Dios.

Vicios:
· Ira (rabia, cólera, odio, resentimiento, rencor irritabilidad, furia, violencia, coraje, venganza, etc.);
· Soberbia (orgullo, amor propio, jactancia, petulancia, vanidad, pedantería, presunción,  prepotencia, arrogancia, vanagloria, obstinación, impertinencia, altives insolencia, impureza, incredulidad, juicio propio, dureza de juicio, juicio propio, libertad, desobediencia, etc.)
· Envidia (rivalidad, celos, emulación, murmuración, calumnia, etc.)
· Codicia (gana, avidez, voracidad, avaricia, etc.)
· Pereza (ociosidad, vagancia, flojera, desaplicación, comodidad, desorden, inmortificación, tibieza, frialdad, desaliento, debilidad, fragilidad, etc.)
· Gula  (glotonería, desenfreno, voracidad, debilidad, etc.)
· Lujuria (sensualidad, etc.)

+ + +
Otros
· Invasión (irrupción, allanamiento, violación, etc.)
· Mentira, burla, Malicia, hipocresía, falsedad, fingimiento, exageración, precipitación, imprudencia, adulación, doblez, engaño, bajeza, susceptibilidad, imaginación viciada, ligereza, curiosidad, frivolidad, superficialidad, perfidia, vileza, escándalo, premeditación, dureza, turbación, perturbación, inquietud, duda, escrúpulos, cobardía, fastidio, cansancio, condescendencia, vacilación, indecisión, superficialidad, fragilidad, inconstancia, infidelidad, ingratitud, Imprecaución, indiscreción